dimecres, 23 de novembre de 2022

Un gobierno basculante. ¿Fuente Ovejuna?


Hace muchos años, jugaba a balonmano y los entrenadores, Iru y Beberide, hacían mucho hincapié en la basculación como táctica defensiva, es decir, todo el equipo en bloque se movía hacia la izquierda o la derecha al ritmo del ataque del equipo contrario.

Atendiendo a ésto, si alguien me retase para adjetivar al Gobierno de Pedro Sánchez, prestando atención especial a aquellos que se definen como del sector socialista, diría que son un gobierno basculante pues todos juntos manifiestan sus opiniones de manera monolítica, salvo honrosas excepciones, pero siempre según las directrices del Presidente o de quien ostenta por delegación la vara de mando política, ministro que normalmente no ostenta vicepresidencia alguna.

No se ruborizan por decir lo contrario que habían manifestado el día anterior, pues el objetivo es no molestar a aquellos que les dan soporte parlamentario o en el mismo Consejo de Ministros donde cohabitan, aunque sea soportando astados ataques entre los dos sectores, y si faltan a la verdad intentan bascular todos hacia la mentira o, como mal menor, hacia interpretaciones torticeras.

Es cierto que esa táctica evidencía una gran falta de criterio personal y colectivo, proyectando a la vez una inseguridad que mina la confianza que necesita tener la ciudadanía en su gobierno, pero esa connivencia, como se demuestra de manera demasiado habitual, tiene para ellos la mínima importancia.

Por mucho que quiera Pedro Sánchez, y desde el máximo respeto, no creo que la aspiración que tiene de aglutinar las voluntades de toda la ciudadanía gritando ¡todos a una!, inculpándose colectivamente de la muerte del Comendador como ocurría en la obra de Lope de Vega, Fuente Ovejuna, obtenga una respuesta positiva.

Da la sensación de que el Presidente descarta, de manera errónea, la posibilidad de convertir al comendador en el protagonista de una obra actual de dudosa calidad, asumiendo él la cabeza del elenco, y sufriendo las consecuencias que sufrió el mencionado comendador.

Pero no tienen bastante, y ahora ya utilizan los órganos que en teoría controlan para responder a sus intereses; si son consultivos, alegando que sus informes no son vinculantes, lo que roza el barriobajerismo institucional del Poder Ejecutivo; y poniendo a pie de los caballos a otros órganos, como la Fiscalía que, a pesar de que el Fiscal General sea nombrado por el Gobierno, no puede ser obligada a emitir decretos específicos, permitiendo que se traspasen las líneas entre Poderes, Ejecutivo y Judicial, en este caso.

Pero en fin, que sigan basculando orondos y henchidos hasta que se despisten, facilitando que los adversarios encuentren un hueco, que seguro encontrarán como pasa en el deporte, y les metan un sonoro gol, aunque sea en tiempo de descuento, y que les sea imposible de remontar.


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