dimarts, 8 de novembre de 2022

¿Qué?, pero sobre todo, ¿cómo?


Se acercan las elecciones y como es habitual los compromisos políticos pasan de ser lluvia y alcanzan el nivel de tormenta electoral. 

No hay medida ni límite a las promesas, ni tampoco rubor alguno a sabiendas de que están jugando con la confianza de unos votantes que necesitan tener la esperanza, que no la seguridad, de que todavía hay algún político que tiene la real voluntad de responder a sus inquietudes, aunque saben que serán engañados por aquellos que engañan conscientemente.


Pero es que el papel lo aguanta todo, y es sencillo y tentador poner negro sobre blanco lo que tendrían intención de llevar a cabo si son elegidos, pues compartir en un folleto de propaganda electoral un ¡QUÉ!, no tiene repercusiones personales ni colectivas en caso de incumplimiento, salvo cuando las urnas vuelvan a ser las protagonistas.


Otra cosa sería si existiese un mecanismo de evaluación continua de la gestión y los políticos tuviesen la obligación de no decir sólo el qué sino también el cómo piensan conseguirlo.


Pero eso es soñar despiertos, y no habrá candidato que se atreva a hacer visible el CÓMO, pues se demostraría la falta de credibilidad que transmiten y la poca solidez de sus promesas.


Valdría la pena hacer la prueba y cuando nos llegue la propaganda electoral, que yo rechazo recibirla en mi domicilio, o se asista a algún acto, que con seguridad no contará con mi presencia, se compruebe cuántas candidaturas explican, con meridiana claridad, los mecanismos con los que piensan alcanzar esos ¡QUÉ’s! prometidos.



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