dissabte, 19 de novembre de 2022

Ni oCupa ni oKupa.


Le costaba cuestionar la ocupación, aunque afirmaba que antes de que su hijo durmiese en la calle, ocuparía una vivienda vacía.


Con seguridad yo también lo haría, pero no creo que se deba dar la consideración de “general” a un caso particular. 


Digo ocupación y no okupación, pues se pronuncien pero son conceptos completamente diferentes, sin obviar que ambas acciones son ilegales.


En la ocupación con C pueden haber atenuantes, y la voluntad del ocupa está obligada por una situación de precariedad temporal.


En la okupación con K no hay atenuante posible. Es aquella a la que se califica como “delicuencial”, y donde la voluntad del okupa no va ligada a precariedad familiar ni tampoco a ninguna necesidad habitacional.


El artículo 47 de la Constitución indica que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.


El articulo 33 de la Constitución reconoce el derecho a la propiedad privada, y que nadie podrá ser privado de sus bienes.


El articulo 14 de la Constitución hace mención al principio de igualdad entre todos los españoles.


Y estos tres artículos de la Carta Magna inciden directamente en el escenario de las ocupaciones con C, pues sí bien es cierto que los ciudadanos tienen derecho a que el Estado les facilite el acceso a una vivienda digna, a través de los mecanismos necesarios, y que no pueden pasar por vulnerar el derecho a la propiedad, como avala la justificación de la ocupación, como tácitamente hace el Gobierno con esta actitud renunciando al principio de igualdad, reconociendo más derechos a un ciudadano que a otro.


Si el Estado “regala” el uso y disfrute de una vivienda a un ciudadano, ¿no tenemos todos el mismo derecho, aunque este ciudadano haya podido acceder con su esfuerzo a una vivienda en régimen de alquiler o compra?


Y ese uso y disfrute, ¿no debe estar reglado y temporalmente limitado para no generar discriminación ni alarma social?


Pero seguimos aludiendo a la ocupación con C, aquella que aun teniendo atenuantes, el Estado debería intervenir inmediatamente para controlar esa acción.


Pero es la okupación con K, la delikuencial, esa que obedece únicamente a movimientos “comerciales” ligados sl hampa que en muchos casos no es más que un allanamiento de morada (sobre todo viviendas de calidad, que si tienen piscina, mejor) y que se utiliza para cometer actos delictivos, entre otras oscuras actividades, lo que precisa de la contundencia policial y judicial, para que en un plazo máximo, mejor 24 que 48 horas, se pueda desalojar a los oKupas de culauier edificio oKupado.


Por mucho que intenten considerarlo como un paliativo, el fenómeno oKupa/oCupa no está amparado en la Constitución y debe ser perseguido.


 

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