dilluns, 21 de novembre de 2022

Mundial de Qatar. Canto a la hipocresía


Durante una sesión intensiva de zapingueo, buscando el “Baby Shark”, el “Chuchua”, el “Lleó trist” y la “Mané” respondiendo a las exigencias de mis nietos, he recalado en la inauguración del mundial de fútbol de Qatar, y haciendo caso omiso de los fariséicos postureos de los diplomados en hipocresía mediàtica que hoy celebran uno de sus días universales, me he preparado para ver, ¿y por qué no?, también para disfrutar de la ceremonia.

No sé si me he perdido parte pero reconozco que, dado todo lo se ha hablado sobre el espectáculo, esperaba mucho más.

Estoy seguro que habrá alguno de esos activistas de salón que ha abogado por movilizarse contra la vulneración de derechos humanos en Qatar, repitiendo como vuvuzelas su mantra de falsa indignación, aunque sin despegar las nalgas de su sillón, se alegrarán de pequeña decepción, ¡como si tuvieran algo que ver!

Los que han anunciado a bombo y platillo que renunciaban a cobrar decenas de miles de euros por cantar en ese país lo han hecho porque pueden permitirse el lujo de hacerlo y no tienen una gran necesidad, no así como otros que teniéndola, han debido renunciar para intentar emular, a la práctica, la dictadura del hipócrita para no quedar señalados.

Pero eso sí, mientras anuncian su “solidaria”decisión, no renuncian a que en ese país se sigan comercializando sus creaciones y productos, como tampoco renunciarán a hacerlo en todos esos países de los 5 continentes que están vulnerando Derechos Humanos.

Como decía un afamado futbolista ya retirado, si se vetase a los todos los países que vulneran derechos, los “escenarios” siempre estarían vacíos.

¿Que este mundial de Qatar es un simple negocio?, es innegable

¿Que Qatar es un país de dudosa o constatada falta de respeto a derechos y libertades? también

¿Que Qatar necesita blanquearse internacionalmente y utiliza sus enormes recursos para comprar voluntades públicas y privadas?, sí

¿Que la cultura de Qatar choca con nuestro modo de vida occidental?, es un hecho.

Pero me pregunto que si para “combatir” las “atrocidades” que se producen en Qatar, que ni dudo ni muchísimo menos defiendo, sino todo lo contrario, basta con que algunos con interesado activismo pasivo e hipócrita, que además se erigen como portavoces de la comunidad internacional y insignes paladines de la lucha por la libertad, se ceben contra el mundial de Qatar deberían utilizarlo como una herramienta.

Yo, por mi parte, seguiré viendo los encuentros que considere interesantes, mal aue me satanicen esos figurantes disfrazados de hipócrita sinceridad.

¡Viva la roja!


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