diumenge, 20 de novembre de 2022

Ley “Sí es sí”, ¿la soberbia ensordece?


Es normal que en defensa de la ley del “sí es sí” salgan como huestes desbocadas los acólitos/as/es/is/us de Irene Montero a defenderla, no tan solo alabando el texto legal que aprobó el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, que sería comprensible, sino que lo hacen a nivel personal en defensa de una ambiciosa lideresa con la misma táctica que usaban contra los que atacaban a Pablo Iglesias cuando se demostraban sus errores, descalificando al adversario.

Pero si es grave esa defensa del texto legal que todos los grupos políticos, salvo UP, piden revisar y reformar, aunque no lo hagan así todos los que forman parte de ese partido, mucho más grave son los argumentos que utilizan para justificar su monolítica posición plena de soberbia y falta de humildad, y apuntan con sus ataques a todos los estamentos políticos, sociales, judiciales y, sobre todo e insensiblemente a las víctimas. 


Reconozco no tener conocimientos suficientes para juzgar si la ley es buena o mala, pero que sólo beneficia a los que cometieron delitos sexuales y que posiblemente volverán a cometer, es una realidad.


Según informaciones capciosas, se han presentado 400 peticiones de revisión de condena por agresiones sexuales y de momento únicamente se han resuelto 10, y para algunos ya es motivo suficiente para afirmar que esta Ley es buena y que no tiene lagunas, aunque sea algo que no corresponde a la realidad.


Pero a pesar de ello, los acólitos/as/es/is/us de UP, con Montero a la cabeza, ignoran el clamor social, político, judicial y el de las víctimas que se ha levantado, no accediendo a la revisión del texto, optando por tildarmos de fachas a los que no estamos con ellos, incluyendo a los jueces, y obligando a Pedro Sánchez a doblegarse a su habitual chantaje y a renunciar a la responsabilidad de legislar.

A la vista de las manifestaciones, descalificaciones e insultos vertidos por algunos dirigentes políticos, acusando tácitamente de prevaricación al sistema judicial, el CGPJ debería querellarse contra estos políticos de alta mediocridad que con una actitud vomitivamente dictatorial, demuestran su falta de respeto a las reglas de la democracia y al Estado de Derecho.

 

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