dimecres, 5 d’octubre de 2022

Reflexiones y decepciones políticas


No es la primera vez que afronto unos comicios con serias dudas sobre el sentido de mi voto, aunque l final siempre he optado por la candidatura que con la que tuviese mayor coincidencia programática e ideológica, y al final, como no podía ser de otra manera, dada la coyuntura en la que me movía convencido, dejaba a un lado mi propia utopía y la urna recibía siempre las mimas siglas, pues no podemos obviar que estamos hablando de listas cerradas.

Pero ahora, quizás con más tiempo para reflexionar y poder ver los escenarios con mayor perspectiva, toma protagonismo la propia frustración que siento al ver cómo los politicastros que hoy “viven” de la política han convertido el ejercicio de la responsabilidad, por el que deben regirse en el ejercicio perverso del poder, basado mayoritariamente en la manipulación mediática de la ciudadanía.

Desde luego, nada que ver con mi visión del servicio público, basado en aquel principio desde el que siempre he actuado, que no es otro que valorar al que sirve.

Entré en política, en diferentes ámbitos, con una “mano en cada huevo”, y salí del mismo modo.    

Jamás he considerado la política como una profesión, por lo que jamás he abandonado mis obligaciones profesionales. Como decía Manuela de Madre, la actividad política es un trabajo temporal, y es la propia persona la que debe marcar la resolución del contrato. Aquí no puedo dejar de mencionar y considerar perversamente vicioso, por ejemplo, que un ciudadano se pase más de 20 años con responsabilidad en un Ayuntamiento.

El escenario más satisfactorio posible, y el que produce mayor orgullo es el municipal, pues es el más cercano a la ciudadanía. Siempre he considerado un orgullo, a la vez que una gran responsabilidad, ser elegido para gestionar un Ayuntamiento, atendiendo a las inquietudes desde la permeabilidad.

Y ello obliga a una dedicación completa al 100% durante el tiempo que dure una legislatura, sin entretenerse en cuestiones ajenas que puedan que el cometido por el que fueron elegidos sea el prioritario y el que centre su actividad

Y sin olvidar algo en lo que siempre he sido vehemente, la necesidad de que el elegido se someta a una evaluación continua de su gestión.

Son reflexiones hechas desde la asepsia, sin ningún interés personal ni presente ni futuro, únicamente considerándome un aristotélico animal político que cree que sólo desde el ejercicio de la política democráticamente responsable se puede mejorar la sociedad.

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