dissabte, 29 d’octubre de 2022

Impuesto a la banca. Quién es el que más tiene?


Durante una interesante conversación con un vecino, pequeño ahorrador que había invertido en acciones de una entidad bancaria, me preguntaba mi opinión sobre el impuesto que el gobierno quiere imponer a la banca, sobre todo si creía que iba a afectar negativamente a clientes y accionistas.

Los dos coincidíamos en el sí, tal y como puede demuestrar la experiencia. 


Cualquier empresa, y una entidad bancaria lo es, tiene como objetivo generar beneficios que después repartirá como dividendos entre sus accionistas, y por una lógica regla de tres, a mayores impuestos menos beneficios netos.


O sea, que al final pagarán los mismos de siempre, la clase media compuesta, en este caso, por aquellos ciudadanos con una pequeña renta fruto del trabajo que le ha permitido invertir.


Que nadie piense que estoy en desacuerdo con el principio de “que aporte más el que más tiene”, sino todo lo contrario, pero me pregunto si el pequeño ahorrador es el que “más tiene”, y si es justo que deba pagar dos veces, una por el IRPF directamente, y otra como pequeño accionista.


Y sí, se debería dirigir la mirada a los 58000 millones de euros que se inyectaron al sector bancario e reintegrarlos a las arcas del Estado. 


De hecho, con la cantidad de fusiones de entidades que aquel rescate posibilitó, puede afirmarse que ya se ha superado la amortización de aquellos millones, con lo que el retorno puede colectivizarse sectorialmente, pero no por la vía del impuesto, y así afectar menos al pequeño accionista.


Y en este sentido quisiera recordar cuando en el trannscurso de un Consell Federal del PSC le recriminé a Quim Nadal que se hubiesen inyectado recursos y soluciones a Caixa de Girona, en cuya sala de actos se R celebrando el Consell.


La explicaciones de Nadal fueron convincentes y me ayudaron a tener una visión diferente del rescate financiero de hace 10 años, y poder analizarlo con mayor rigor.


Según Nadal aquel “rescate” no se hizo para sanear y “perdonar” una mala gestión del sistema bancario, sino para evitar que que miles y miles de pequeños ahorradores viesen peligrar sus ahorros, creando una complicada situación para gran parte de la sociedad pues no puede obviarse sue en sector financiero también estabsn incluidas las Cajas de Ahorro.


En aquel momento cabía recordar el “corralito” que se estaba viviendo en Argentina.


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