diumenge, 2 d’octubre de 2022

Colas del hambre. Solidaria perversión

Posiblemente sea por una interpretación sesgada de la Constitución Española por lo que el Estado, sea cual sea el gobierno de turno, huye de su responsabilidad exclusiva y la colectiviza poniéndola en manos del conjunto de la ciudadanía.

Si bien es cierto que el derecho a la alimentación no aparece explícitamente en la Constitución, la lógica y la coherencia obligaría a entender que ya lo expuesto en su artículo 35 sobre el trabajo es suficiente para que se considere que ese derecho aparece reflejado con claridad en la Carta Magna, lo que obliga a los poderes públicos a dar la respuesta adecuada para garantizarlo. 

Lamentablemente, como ya es habitual, el Estado con su gobierno a la cabeza orillea su ejercicio de responsabilidad y, en el caso de la alimentación, la pone en manos del conjunto de la ciudadanía bajo el manto de una mal entendida solidaridad, corporativizando un problema/solución que sólo corresponde gestionar al propio Estado.

¡Solidaridad!, este es el concepto que de manera interesadamente reiterada se ha introducido como elemento exculpatorio de esa inacción y pasividad, que se pone de manifiesto en las llamadas colas del hambre donde día sí y día también se dan cita miles de personas para que esa solidaridad ciudadana les abastezca de alimento.

Pero ni esas colas formadas por la necesidad, ni la cada vez menor capacidad solidaria que deja desabastecidos los denominados bancos de alimentos -que a mi modo de entender deberían desaparecer como ubicación extraoficialmente reconocida- hace reaccionar a los verdaderes responsables de esa precariedad social, culpabilizando implícitamente a una cada vez más difícil capacidad solidaria lo que les permite seguir cerrando los ojos ante una realidad que la sociedad actual no debe tolerar.

No sería de extrañar que el siguiente paso fuese convertir la solidaridad en un apunte contable y que apareciese en los diferentes presupuestos del Estado como una partida específica, aunque no sé si en el capitulo de ingresos o de gastos.

Seguramente eso dependerá del contexto temporal e ideológico del gobierno en ejercicio.    

 

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