dissabte, 2 de juliol de 2022

¡BASTA!

Fue un trabajo arduo de técnicos y políticos municipales de todas las áreas y encabezados políticamente por mí, como Regidor de Seguridad Ciudadana, elaborar la Ordenanza Municipal de Convivencia, con el único objetivo de que el civismo planease sobre las relaciones entre ciudadanos.

Como dijo en su momento un político gallego, “vamos a ser libres y quien no quiera ser libre le obligaremos a serlo”, y buscando el paralelismo, “vamos a ser cívicos, y quien no quiera serlo, la Ordenanza Municipal de Convivencia le obligará a actuar con civismo”.

¿Por qué digo esto?, pues porque hay gente que entiende como natural el que se menosprecie y se desconsidere a sus vecinos, en clara demostración de incivismo y de que esta ordenanza no les merece ningún respeto.

A partir de ahora no cejaré en mi empeño de exigir al Ayuntamiento que haga cumplir la Ordenanza Municipal
de Convivencia, utilizando todos los medios de que dispone para ello, entre los que destaca la Policía Local, a la que acudiré cada vez que el STAY, o cualquier otro establecimiento que al igual que este haga caso omiso de la normativa, y pesar de las muchas ocasione en que se le ha puesto sobre aviso.

Hoy ha sido un día más, pero hoy me he dicho basta.

No voy a permanecer callado cuando el establecimiento no respeta el descanso de los vecinos. La OM alude hasta a las conversaciones y a los horarios, entre 20 y 8 horas.

No voy a permanecer callado ante gritos e improperios, fruto, en muchos casos de los estados etílicos que se dan cita en su terraza

No voy a permanecer callado viendo cómo se sirve alcohol para que sea consumido fuera del local, algo no permitido por l propia OM.

No voy a permanecer callado viendo cómo a altas horas de la madrugada se sirve alcohol a padres acompañados de niños menores, algo prohibido.

Ni voy a permanecer callado viendo como no se respetan, una y otra vez, los horarios de cierre, tal como están indicados en la OM o en la normativa de la Generalitat.

En este momento no tengo otra cosa que hacer y exigir a la autoridad municipal que se cumpla la ordenanza y se respeten los derechos de los ciudadanos, creo que es una obligación de todos los que queremos un Sant Feliu de calidad.

 

No necesito medallas


En una conversación de “viejos roqueros”, recientemente jubilados, recordábamos anécdotas, vivencias y reivindicaciones durante el ejercicio de nuestro sindicalismo de clase, y el compañero me “acusaba” de no haber “vendido públicamente” todo lo que había contribuido a lograr, sobre todo en lo referente a puertos.

Y como ejemplos, recordaba el compañero que, a pesar de que alguien se “apuntase” injustamente los triunfos, había sido desde la UGT desde donde habían partido muchas iniciativas.

Me ponía el compañero, como ejemplo, la reorganización de los talleres y del servicio urgencias, que se fraguó entre el compañero Manuel Badía y yo esperando como testigos en un juicio en Magistratura.

También recordaba el compañero mi beligerancia ante los intentos de la dirección de la APB de privatizar servicios de vigilancia, que no consiguió, aunque para mi tuvo consecuencias personales.

Presente tenía el compañero que la mayor entrada de personal de vigilancia fue por un pacto entre el presidente de la APB y yo (UGT) ¿Alguien recuerda que la primera negociación para que los agentes de la Policía Portuaria pasasen por la Escuela de la Policía se hizo desde la UGT?

Entre otras consecuciones de relevancia, a nivel colectivo y personal, que representaron las grandes mejoras de los trabajadores de la APB se hicieron desde la UGT, destacando la participación y protagonismo de Ricardo Jorba, mi maestro, que logró situar las relaciones laborales de Barcelona como referente y envidia del resto de puertos de interés general.

Y sí, es cierto que me he negado siempre a poner como elemento de presión personal sobre otros trabajadores los méritos propios para conseguir sumisiones personales o de rédito electoral, pues entiendo que no merece reconocimiento el cumplimiento del deber.

Pero es que además soy defensor de aquel axioma de que “un hombre que esconde sus méritos sólo puede ser un hombre de fiar”

Y a nivel sindical, vive dios que lo he intentado.