dissabte, 12 de juny de 2021

Indultos: Legitimidad y legalidad


No dudo de la legalidad de los indultos, y de que su concesión recae en la responsabilidad el Gobierno, como que también será su responsabilidad las consecuencias que pueda la decisión de otorgar esa medida.

Lo que sí dudo es de su legitimidad, pues legalidad y legitimidad no son conceptos idénticos en términos jurídicos, pues para que una decisión sea legítima debe comprender validez, justicia y eficacia, ni filosóficos, y creo que no es el caso, del mismo modo que tampoco lo es en términos filosóficos pues debe tener reconocimiento social desde la objetividad.

O sea, que los indultos deberían ser reconocidos y aceptados por la sociedad sin mediar amenazas o sanciones por parte del Gobierno, y obedecer a las verdaderas intenciones que tiene su concesión, no a las supeditadas a una discutible recuperación de la concordia, que desde luego no será política, ni a la social pues si ya ha generado una fractura sólo su anuncio, imaginémonos cuando se conceda esa medida de gracia, rompiendo esa “calma chicha” de la que ahora disfrutamos con los líderes independentistas cumpliendo su condena.

Siendo contrario a la concesión de indultos de manera generalizada, pero por la trascendencia social de los indultos a los políticos presos y que el independentismo quiere ampliar en número a 3000 condenados, el Gobierno hubiese debido hacer una intensa labor de pedagogía social, no de exabruptos mediáticos como ha hecho hasta ahora, dejando claro que nada tiene que ver la medida de gracia con la mesa de diálogo.

Creo que es la única vía para darle legitimidad a los indultos y que los que no estamos de acuerdos con ello, podamos entenderlos más allá de elucubraciones y sospechas pues en este momento, no se dan las condiciones.


 

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