dissabte, 25 de juliol de 2020

Museu Thyssen a Sant Feliu? Sí!


Sí sense dubtes.

Però fins aquí doncs, com no podia ser d’altra manera, moltes són les qüestions que es susciten a partir d’aquesta afirmació taxativa i que poden supeditar que un projecte que hauria de merèixer una acceptació general, no sigui recolzat pel conjunt de la ciutat, entrebanc important que l’Ajuntament no ha sabut vèncer.

El Museu Thyssen a Sant Feliu, SÍ amb majúscules, però amb reticències; no en va estem parlant d’un projecte ambiciós que hipotecarà la ciutat durant molts anys, doncs un cop iniciat no hi haurà possibilitat de rectificació.

No crec que annexar un nou equipament a un element arquitectònic de més de 1000 anys, com el monestir, sigui una bona idea, malgrat es facin esforços d’integració, doncs la diferència temporal és massa gran, i serà ineludible el fet que el monestir benedictí pateixi una lògica agressió patrimonial, tècnica i arquitectònica que afectarà a la seva visualitat, i que traurà valor a l’element cultural de “ciutat” que, ara per ara, marca la diferència històrica amb les localitats del nostre entorn.

Aquí em ve a la a la memòria el Castell de Santa Ana, a Castro Urdiales, on es va annexionar en els murs exteriors d’una edificació datada abans del segle XII, un visible ascensor de vidre. Un veritable nyap, per molt pràctic que fos.

Ningú podrà dir que no hi ha a Sant Feliu altres indrets per a construir el museu, sense córrer el risc de fer malbé el Monestir posant en perill el nostre patrimoni històric.

Però penso que hi ha una reflexió obligada, més enllà del que representa la construcció del nou equipament i dels 7 milions d’euros d’inversió que es preveuen i que, vist el respecte que demostra aquest Ajuntament als pressupostos d’obres executats, segur serà molt més elevat.

Em refereixo a l’amortització i rendibilitat d’aquesta important xifra, doncs serà a partir del 2024, previsible data d’inauguració, quan els ciutadans i ciutadanes de Sant Feliu tindrem constància de si podrem assumir aquesta espècie d’aposta hipotecària.

És després de l’adquisició quan comença el veritable esforç financer, doncs aconseguir diners per comprar pot ser senzill, però fer el manteniment és molt més onerós i dificultós, sobretot quan no hi ha cap garantia de que aquesta inversió generi retorn econòmic tangible.

En aquest moment sembla que hi haurà diners per a construir el museu, encara que la major part els posem els ciutadans mitjançant les arques municipals, aguantant la burla quan afirmen, alhora, que el Museu Thyssen a Sant Feliu és un “projecte de país”, malgrat la Generalitat no posa un euro.

I clar, si no posa un euro ara per a construir, quina garantia hi ha de que el posin per a sustentat i fer sobreviure el projecte, fent-lo sostenible i viable?. Cap ni una.

Per a que realment fes creïble que estem davant un projecte país, l’aportació de l’Ajuntament hauria de ser merament logística i infraestructural, i el gruix de d’inversió a càrrec dels estaments supramunicipals, especialment de la Generalitat, i abans d’iniciar-ho, tenir pactada la gestió des de l’Ajuntament, amb totes les garanties de manteniment i desenvolupament futures.

Un projecte d’aquest tipus mereix una atenció especial i, malauradament, em dona la sensació que, per qüestions mediàtiques, l’Ajuntament ha optat per allò de que “Deu proveirà”
   

diumenge, 12 de juliol de 2020

San Fermín desde la distancia


Enviado al Concurso Internacional de Microrrelatos de San Fermín 2020

"Como poco han sido 14000 kilómetros los que he recorrido durante estos últimos 25 años para disfrutar de las fiestas de San Fermín, muchos más si nos remontamos atrás en el tiempo, cuando había gozado de esta celebración con mi padre.


Tras la bendición del patrón en Santo Domingo, han sido 200 encierros en cinco lustros, con sus particulares 850 metros de carreras, pasando por el Ayuntamiento, la calle Estafeta y su curva, hasta llegar a la plaza de toros, lo que permite afirmar que, casi obligatorio, es que uno disfrute de la experiencia de estas fiestas, aunque solo sea una vez en la vida, y no solo por el derroche de adrenalina de esas carreras de apenas unos escasos minutos, sino por todo lo que acontece antes y después.

Vivir San Fermín deja una huella imborrable en cada uno de nuestros sentidos, y aun residiendo a más de quinientos quilómetros, el haber participado presencialmente hace ya muchos años, hace que sea imposible definir como virtual gozar la fiesta desde el sillón y ante una pantalla, pues se sigue disfrutando de la visión, de los olores, del gusto, del tacto y el sonido hasta que se entona el “pobre de mi”"

dimecres, 8 de juliol de 2020

Microrrelatos los niños del paraguas


Dos microrrelatos que envié al concurso "Los niños del paraguas" que organizó la empresa Municipal Aguas de Cádiz en su 25 aniversario.

"¡Agua a la vista!
Era lo bastante grande para imaginar que el mango era el mástil de un velero como los que cada día veían en el puerto y ellos eran lo suficientemente pequeños como para, acomodados en el estrecho e inestable interior del paraguas puesto al revés, pudiesen imaginar ser dos experimentados navegantes.
Una lluvia inesperada y no muy intensa, que de momento solo humedecía su ropa, aumentó las posibilidades de su aventura dándose órdenes uno a otro pues, en aquella pequeña nave, los dos eran sendos patrones.
Pero la lluvia que poco a poco arreciaba y que amenazaba con hacerles zozobrar, les hizo maniobrar de manera sincronizada, y saltando de la cubierta se colocaron bajo la quilla, no para resguardarse, que también, sino para recoger el agua en el interior del sombrero impermeable del paraguas.
Hoy se iba a hacer realidad La idea que a los dos niños les rondaba por la cabeza hacía tiempo, pues podrían demostrar a aquellos que reivindicaban la importancia de ahorrar agua, lo que podrían lograr si convirtiesen el paraguas en una gran nave.
Cruzando el mar de lluvia con el paraguas en la cabeza, los dos se veían gritando ¡agua a la vista!"

"Bailando bajo la lluvia
Ensimismados veían cómo bailaba y saltaba al ritmo de la música, pero, sobre todo, envidiaban cómo chapoteaba divertido en los charcos que la lluvia iba dejando a su paso.
El paraguas complementaría el juego con el que Pablo y Virginia tenían previsto pasar la tarde, una vez el Morfeo vespertino evitase que los abuelos les impidiesen salir al patio a retozar entre el agua que caía a raudales.
No había farola para encaramarse y saltar al inundado suelo para salpicar cuanto más mejor, pero el avellano que utilizaban habitualmente para sus juegos serviría para ese menester, aunque en este caso lo importante era el agua y el paraguas que deberían compartir, pero, sobre todo, las ganas incontenibles de quedar calados hasta los huesos.
Fue corto pero intenso, hasta que el abuelo se asomó para ordenarles entrar, amenazándolos con el correspondiente resfriado, aunque unos labios que regañaban, pero a la vez escondían una sonrisa, indicaban que ganas no le faltaban para unirse a los niños.
De hecho, al recoger el paraguas y con aparente enfado acompañar a Pablo y Virginia a abandonar esa danza, no pudo reprimir silbar y hacer un amago de paso, imitando al bailarín que tanto admiraba"




dilluns, 6 de juliol de 2020

Inconsciente valentÍa


“Me darás lo que saques, y algo más, ¿no?”

Desvío mi mirada de la pantalla del cajero automático y la dirijo hacia la voz que a mi espalda hace esa pregunta, apareciendo ante mi un rostro con máscara y una mano armada con un pequeño estilete.
   
¡No!, ha sido mi respuesta de la que reconozco haberme arrepentido inmediatamente, aún después de reponerme de mi propia osadía y ver reflejada en los ojos del individuo la sorpresa por mi taxativa negativa.

Eso me ha animado a decirle, con fingida valentía, que “prefiero me pinches, a privarles a mis nietos de la ayuda que precisan de su abuelo”

Dos segundos han pasado desde que ese atracador “en grado de tentativa”, sin dejar de mirarme se ha girado y ha optado por marchar andando apresuradamente, musitando algo que yo he querido entender como “lo siento”.

(Microrrelato presentado en el concurso de relatos de Barberà del Vallés)