divendres, 10 d’abril de 2020

Mis rutinas confinadas


Decía un tripulante de la estación espacial que para pasar un largo confinamiento es importante mantener rutinas, y de confinamientos seguro que este astronauta sabe un montón.

Yo intento mantener mis rutinas, aunque para no caer en el tedio, debo buscar la manera de seguir alimentando cierta capacidad de sorpresa en todas aquellas acciones que hago diariamente de manera consciente y premeditada; acciones con alguna relevancia para mí, aunque tontería para otros.

Todavía legañoso me subo a mi bicicleta, y ante la televisión para vencer el aburrimiento, me propongo cada día añadir algún minuto más a pedaleo inmóvil, sorprendiéndome yo mismo de conseguir ganar tiempo al tiempo.   

Me propuse estrenar diariamente unos calcetines chillones y estrafalarios mientras durase el confinamiento. Ni yo mismo sé cuál vestiré diariamente, es una sorpresa; de hecho, los cojo a oscuras de donde tengo almacenada mi extensa colección. Espero que este confinamiento me permita cumplir mi rutina para conseguir el objetivo.

Bajo a comprar el diario en formato papel, en el establecimiento Empordanet que tengo en el portal de casa. Hoy, viernes de Semana Santa no hay prensa escrita y el establecimiento no ha abierto sus puertas, y echo en falta la rutina de la compra del periódico, así como del breve cambio de impresiones de pocos minutos, con máscara y guantes, que cada día mantengo con la amiga Gema, con la sorpresa que siempre te puede deparar una buena conversación desde una natural complicidad.

Y comprar, cuando toca, el pan en CalaNati, compartiendo con la amiga Pili y el amigo Joan, siempre con una sonrisa en los labios, alguna opinión o confidencia sorpresiva que sólo es realizar entre amigos o familia.

Y las 20 horas, la cita ineludible en “Er Bar Cón de CalaGloria, donde Gloria y yo compartimos los minutos de reconocimiento dedicados a los profesionales de la sanidad y a todos aquellos que están en primera línea contra el coronavirus, sorprendiéndonos cada día por la mayor o menor cantidad de ciudadanos que a esa hora “se quitan el pijama” para compartir aplausos.

Son simples rutinas que me hacen llevar con suavidad este confinamiento.


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