dilluns, 13 de gener de 2020

Reformas Laborales. Derogación global e inmediata


Estoy expectante por saber hasta dónde llegará el cumplimiento del compromiso del Presidente del Gobierno para derogar la Reforma Laboral del 2012, aunque la verdad es que desearía que también se derogase la del 2010, a pesar d entender que eso es prácticamente imposible por mil y una razón.

Creo que la derogación es complicada y compleja, como así también lo reconoció tácitamente y casi de manera explícita Pedro Sánchez cuando la supeditó a la negociación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores con la voluntad de eliminar los preceptos más lesivos, pero asimismo estamos ante una necesidad en respuesta a un compromiso electoral que debería cumplirse de manera inmediata, sin derivadas ni condicionantes basadas en la defensa de un necesario consenso con la patronal, pues no podemos olvidar que esas reformas laborales se aplicaron de manera unilateral por el gobierno de turno, sin respetar acuerdos y/o desacuerdos.

A estas alturas ya no basta con la anulación inmediata del artículo 52.d del estatuto de los Trabajadores -que, por cierto, ya hubiese podido hacerse efectiva hace tiempo-, y aunque debe reconocerse que es un paso importante no debe convertirse en un simple gesto que permita ralentizar la iniciativa global de derogación que permita ganar tiempo, sino que la iniciativa debe ser mucho más ambiciosa e ir acompañada de la abolición, también inmediata, de otros artículos pues de lo contrario las presiones que recibirá el Ejecutivo serán mucho más intensas e impedirán el objetivo que, en teoría, persiguen sindicatos y Gobierno

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