diumenge, 9 d’agost de 2020

Máscaras. Hablar con la mirada

Ya son un elemento que en muchos casos me coloco casi por inercia en el rostro por lo que, de manera inexorable, las máscaras dejarán de ser ese objeto artificial que todavía ahora me produce incomodidad, para convertirse en una natural prenda sin la que no saldré de casa.

Pero esas máscaras me obligarán a afinar mis sentidos, pues únicamente la mirada me permitirá adivinar los verdaderos sentimientos de la persona que tengo delante pues serán los ojos,  como espejo del alma, quienes proyectarán su interior real, pues los labios, la nariz o hasta el rubor, que también podrían delatar una posible falsedad, serán invisibles tras ese parapeto facial.

Será una ardua tarea interpretar con acierto la mirada, pero si en muchos casos resultará difícil adivinar con quien voy a hablar, mucho más complicado será saber si con quien lo estoy haciendo, se mueve en parámetros de sinceridad.

No sé si la naturaleza será lo suficientemente ágil para adaptarse y permitir que sean los ojos la principal vía de comunicación entre las personas, pero estoy seguro que debemos impulsar la necesaria evolución para conseguirlo.

(Microrrelato XL)


dilluns, 3 d’agost de 2020

No frivolicemos con la cultura


Para la UNESCO, la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo, y a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones. Afirmando además que según el enfoque analítico que se siga puede ser clasificada y definida de diferentes y diversas maneras.

Desde este punto de vista, en la definición de cultura podría “caber todo”, algo que ha permitido de manera torticera a algunos sectores de la sociedad, “aprovechando” la complicada situación social y económica provocada por la crisis sanitaria de la COVID19, banalizar sobre la cultura, subyugándola a intereses que poco o nada tienen que ver con el desarrollo del juicio crítico que la cultura incentiva en el ser humano.

Aludía Emma Riverola, en un artículo titulado “la cultura no merece tanto desprecio” publicado en el Periódico, a la suspensión de las actividades culturales durante esta crisis, anteponiendo a esta decisión el clamor colectivo de que “la cultura es segura” pues, las actividades culturales han cumplido de manera estricta los protocolos de seguridad.

Siendo así, -que en líneas generales no lo pongo en duda, aunque imágenes quedan en la retina de casos en que no es así-, cabría preguntarse qué entiende cada uno por cultura y si en la defensa que se hace desde diferentes sectores se debe defender con tanta vehemencia algunas manifestaciones que, según definición, pueden considerare como culturales, pero desde la seriedad del momento, deberían quedar excluidas de esa concepción.

Sinceramente no creo que sea de recibo poner al mismo nivel de interés cultural el desarrollo de un espectáculo del Grec, por ejemplo, al de una actuación de una orquesta o grupo en cualquier localidad pues, ni los intereses son los mismos ni la repercusión cultural al desarrollo del juicio crítico del ser humano tampoco, aunque ambos acontecimientos respondan a supuestos intereses culturales, uno más supeditado a la cultura económica o comercial que el otro.

Y, por descontado, a pesar de que los protocolos de seguridad puedan ser marcados “a priori” por los organizadores, pues debe entenderse que de no ser así no estarían autorizados, el grado de cumplimiento, por más de un motivo personal o logístico, no puede ser el mismo.

El hacer una defensa a ultranza de la cultura, ¡que debe hacerse!, sin haber conceptuado aquello que la sociedad debe priorizar como de interés cultural general, nos puede llevar a la frivolización de la cultura, algo que no nos podemos permitir.



dissabte, 25 de juliol de 2020

Museu Thyssen a Sant Feliu? Sí!


Sí sense dubtes.

Però fins aquí doncs, com no podia ser d’altra manera, moltes són les qüestions que es susciten a partir d’aquesta afirmació taxativa i que poden supeditar que un projecte que hauria de merèixer una acceptació general, no sigui recolzat pel conjunt de la ciutat, entrebanc important que l’Ajuntament no ha sabut vèncer.

El Museu Thyssen a Sant Feliu, SÍ amb majúscules, però amb reticències; no en va estem parlant d’un projecte ambiciós que hipotecarà la ciutat durant molts anys, doncs un cop iniciat no hi haurà possibilitat de rectificació.

No crec que annexar un nou equipament a un element arquitectònic de més de 1000 anys, com el monestir, sigui una bona idea, malgrat es facin esforços d’integració, doncs la diferència temporal és massa gran, i serà ineludible el fet que el monestir benedictí pateixi una lògica agressió patrimonial, tècnica i arquitectònica que afectarà a la seva visualitat, i que traurà valor a l’element cultural de “ciutat” que, ara per ara, marca la diferència històrica amb les localitats del nostre entorn.

Aquí em ve a la a la memòria el Castell de Santa Ana, a Castro Urdiales, on es va annexionar en els murs exteriors d’una edificació datada abans del segle XII, un visible ascensor de vidre. Un veritable nyap, per molt pràctic que fos.

Ningú podrà dir que no hi ha a Sant Feliu altres indrets per a construir el museu, sense córrer el risc de fer malbé el Monestir posant en perill el nostre patrimoni històric.

Però penso que hi ha una reflexió obligada, més enllà del que representa la construcció del nou equipament i dels 7 milions d’euros d’inversió que es preveuen i que, vist el respecte que demostra aquest Ajuntament als pressupostos d’obres executats, segur serà molt més elevat.

Em refereixo a l’amortització i rendibilitat d’aquesta important xifra, doncs serà a partir del 2024, previsible data d’inauguració, quan els ciutadans i ciutadanes de Sant Feliu tindrem constància de si podrem assumir aquesta espècie d’aposta hipotecària.

És després de l’adquisició quan comença el veritable esforç financer, doncs aconseguir diners per comprar pot ser senzill, però fer el manteniment és molt més onerós i dificultós, sobretot quan no hi ha cap garantia de que aquesta inversió generi retorn econòmic tangible.

En aquest moment sembla que hi haurà diners per a construir el museu, encara que la major part els posem els ciutadans mitjançant les arques municipals, aguantant la burla quan afirmen, alhora, que el Museu Thyssen a Sant Feliu és un “projecte de país”, malgrat la Generalitat no posa un euro.

I clar, si no posa un euro ara per a construir, quina garantia hi ha de que el posin per a sustentat i fer sobreviure el projecte, fent-lo sostenible i viable?. Cap ni una.

Per a que realment fes creïble que estem davant un projecte país, l’aportació de l’Ajuntament hauria de ser merament logística i infraestructural, i el gruix de d’inversió a càrrec dels estaments supramunicipals, especialment de la Generalitat, i abans d’iniciar-ho, tenir pactada la gestió des de l’Ajuntament, amb totes les garanties de manteniment i desenvolupament futures.

Un projecte d’aquest tipus mereix una atenció especial i, malauradament, em dona la sensació que, per qüestions mediàtiques, l’Ajuntament ha optat per allò de que “Deu proveirà”
   

diumenge, 12 de juliol de 2020

San Fermín desde la distancia


Enviado al Concurso Internacional de Microrrelatos de San Fermín 2020

"Como poco han sido 14000 kilómetros los que he recorrido durante estos últimos 25 años para disfrutar de las fiestas de San Fermín, muchos más si nos remontamos atrás en el tiempo, cuando había gozado de esta celebración con mi padre.


Tras la bendición del patrón en Santo Domingo, han sido 200 encierros en cinco lustros, con sus particulares 850 metros de carreras, pasando por el Ayuntamiento, la calle Estafeta y su curva, hasta llegar a la plaza de toros, lo que permite afirmar que, casi obligatorio, es que uno disfrute de la experiencia de estas fiestas, aunque solo sea una vez en la vida, y no solo por el derroche de adrenalina de esas carreras de apenas unos escasos minutos, sino por todo lo que acontece antes y después.

Vivir San Fermín deja una huella imborrable en cada uno de nuestros sentidos, y aun residiendo a más de quinientos quilómetros, el haber participado presencialmente hace ya muchos años, hace que sea imposible definir como virtual gozar la fiesta desde el sillón y ante una pantalla, pues se sigue disfrutando de la visión, de los olores, del gusto, del tacto y el sonido hasta que se entona el “pobre de mi”"

dimecres, 8 de juliol de 2020

Microrrelatos los niños del paraguas


Dos microrrelatos que envié al concurso "Los niños del paraguas" que organizó la empresa Municipal Aguas de Cádiz en su 25 aniversario.

"¡Agua a la vista!
Era lo bastante grande para imaginar que el mango era el mástil de un velero como los que cada día veían en el puerto y ellos eran lo suficientemente pequeños como para, acomodados en el estrecho e inestable interior del paraguas puesto al revés, pudiesen imaginar ser dos experimentados navegantes.
Una lluvia inesperada y no muy intensa, que de momento solo humedecía su ropa, aumentó las posibilidades de su aventura dándose órdenes uno a otro pues, en aquella pequeña nave, los dos eran sendos patrones.
Pero la lluvia que poco a poco arreciaba y que amenazaba con hacerles zozobrar, les hizo maniobrar de manera sincronizada, y saltando de la cubierta se colocaron bajo la quilla, no para resguardarse, que también, sino para recoger el agua en el interior del sombrero impermeable del paraguas.
Hoy se iba a hacer realidad La idea que a los dos niños les rondaba por la cabeza hacía tiempo, pues podrían demostrar a aquellos que reivindicaban la importancia de ahorrar agua, lo que podrían lograr si convirtiesen el paraguas en una gran nave.
Cruzando el mar de lluvia con el paraguas en la cabeza, los dos se veían gritando ¡agua a la vista!"

"Bailando bajo la lluvia
Ensimismados veían cómo bailaba y saltaba al ritmo de la música, pero, sobre todo, envidiaban cómo chapoteaba divertido en los charcos que la lluvia iba dejando a su paso.
El paraguas complementaría el juego con el que Pablo y Virginia tenían previsto pasar la tarde, una vez el Morfeo vespertino evitase que los abuelos les impidiesen salir al patio a retozar entre el agua que caía a raudales.
No había farola para encaramarse y saltar al inundado suelo para salpicar cuanto más mejor, pero el avellano que utilizaban habitualmente para sus juegos serviría para ese menester, aunque en este caso lo importante era el agua y el paraguas que deberían compartir, pero, sobre todo, las ganas incontenibles de quedar calados hasta los huesos.
Fue corto pero intenso, hasta que el abuelo se asomó para ordenarles entrar, amenazándolos con el correspondiente resfriado, aunque unos labios que regañaban, pero a la vez escondían una sonrisa, indicaban que ganas no le faltaban para unirse a los niños.
De hecho, al recoger el paraguas y con aparente enfado acompañar a Pablo y Virginia a abandonar esa danza, no pudo reprimir silbar y hacer un amago de paso, imitando al bailarín que tanto admiraba"




dilluns, 6 de juliol de 2020

Inconsciente valentÍa


“Me darás lo que saques, y algo más, ¿no?”

Desvío mi mirada de la pantalla del cajero automático y la dirijo hacia la voz que a mi espalda hace esa pregunta, apareciendo ante mi un rostro con máscara y una mano armada con un pequeño estilete.
   
¡No!, ha sido mi respuesta de la que reconozco haberme arrepentido inmediatamente, aún después de reponerme de mi propia osadía y ver reflejada en los ojos del individuo la sorpresa por mi taxativa negativa.

Eso me ha animado a decirle, con fingida valentía, que “prefiero me pinches, a privarles a mis nietos de la ayuda que precisan de su abuelo”

Dos segundos han pasado desde que ese atracador “en grado de tentativa”, sin dejar de mirarme se ha girado y ha optado por marchar andando apresuradamente, musitando algo que yo he querido entender como “lo siento”.

(Microrrelato presentado en el concurso de relatos de Barberà del Vallés)

diumenge, 17 de maig de 2020

Microrrelatos


Sin más pretensión que participar, estos son los dos microrrelatos que he enviado al concurso 7 cepas.


"Y todo comenzó con una copa de vino que, con certero acierto, casi de manera sacra y con el sonido discreto que merecía la ocasión, había vertido en ese cáliz de cristal de tacto frío que encerraba el espléndido caldo que anhelaba con avidez que escapase, para que depositase sus aromas en una pituitaria expectante para acompañar después, al elenco de sabores que tomarían con reverencia mis papilas gustativas, que viendo el color nítido de ese néctar de los dioses presagiaban el placer de los sentidos.
En torno a esa copa de vino, el sentido común había armonizado con la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, los seis sentidos de los que dependo"

"Y todo empezó con una copa de vino, cuando el maridaje entre una intensa lectura y la avidez por saborear aquel líquido sagrado provocó un temblor que acabó mostrando en cuántas piezas puede descomponerse un cáliz de cristal al estrellarse en el frío suelo. la duda estaba en dilucidar cuál era la prioridad, pues apartar la vista del negro sobre blanco era renunciar a ser el protagonista de un intenso argumento; y continuar sumido en esa historia sin la compañía de una copa de buen caldo, implicaba quitar el embrujo que el vino aportaba a la propia obra.
Juro por Baco que no sabría qué decidir de encontrarme en esa encrucijada"





Passar-les putes


Llegint l'articlede l’Albert Soler em preguntava on estan tots aquells que, de manera bel·ligerant atacaven als qui havien decidit dedicar-se a la professió més antiga del món, negant-los el dret al lliure albir, condemnant-les a aquest ostracisme il·legal i privant-les dels més mínims drets.

Això sí, prometent-los que anaven a ser defensades com a dones i que anaven a poder canviar de vida, encara que no volguessin, perquè segons ells “ser puta no és ser dona”, sota la promesa que l'Estat es responsabilitzaria d'elles, dotant-les dels suficients mitjans de subsistència presents i futurs

Aquesta era la justificació per a negar-los la possibilitat de defensar els seus drets com a treballadores i com a ciutadanes encara que, com alguns pensàvem, aquestes accions ens responien més que a un “postureo” polític de radicalitat manifesta que, de manera irresponsable, negava la realitat.

Com a prova irrefutable, el propi relat del periodista que narra com l'Estat, aquí podríem mimetitzar amb el Govern, amb una habitual falta de previsió i perspectiva basada en prohibir interpretant al seu aire el concepte de llibertat, condemna a unes ciutadanes al pacte de la fam per haver-los negat el dret a declarar com volen viure.



Leyendo el artículo de l’Albert Soler me preguntaba ¿dónde están todos aquellos que, de manera beligerante atacaban a quienes habían decidido dedicarse a la profesión más antigua del mundo, negándoles el derecho al libre albedrío, condenándolas a ese ostracismo ilegal y privándolas de los más mínimos derechos.

Eso sí, prometiéndoles que iban a ser defendidas como mujeres y que iban a poder cambiar de vida aunque no quisieran, pues según ellos “ser puta no es ser mujer”, bajo la promesa de que el Estado se responsabilizaría de ellas, dotándolas de los suficientes medios de subsistencia presentes y futuros

Esa era la justificación para negarles la posibilidad de defender sus derechos como trabajadoras y como ciudadanas, aunque, como algunos pensábamos, esas acciones nos respondían más que a un postureo político de radicalidad manifiesta que, de manera harto irresponsable, negaba la realidad.

Como prueba irrefutable, el propio relato del periodista que narra cómo el Estado, aquí podríamos mimetizar con el Gobierno, con una habitual falta de previsión y perspectiva basada en “prohibir” interpretando a su aire el concepto de libertad, condena a unas ciudadanas al pacto del hambre por haberles negado el derecho a declarar como quieren vivir.

dimarts, 28 d’abril de 2020

Aplausos sí. Cacerolada ahora no toca


Llevo saliendo a aplaudir en el balcón de mi casa a los profesionales de la sanidad desde el primer día, aunque bien es cierto que después he querido, como gran parte de los ciudadanos, ampliar ese reconocimiento al resto de personas que durante el confinamiento han estado en primera fila, incluyendo también a aquellos que hemos respetado, con el máximo rigor posible, las medidas que los expertos han diseñado para parar la pandemia.

Las 20 horas zulú se había convertido en un punto de coincidencia entre tiempo y espacio, donde los ciudadanos podían encontrarse para demostrar el convencimiento de que desde la unidad íbamos a salir victoriosos.

Pero hay quien ha visto amenazado su protagonismo y, para minimizar el efecto negativo que representa para sus intereses particulares y partidistas, ha politizado ese acto de manifestación diario, y sin ningún pudor ni ética, desde la manipulación más tosca y zafia, ha intentado manipular la solidaridad y homenaje colectivo que los aplausos representan, a una imagen de apoyo y reconocimiento al Gobierno del Estado, algo total y rotundamente falso, para pasar después al recurso de la cacerolada como forma de protesta “espontanea”.

Yo he salido a aplaudir cada día, cantando el “resistiré” con una voz que no merece ningún halago, pero con el sentimiento íntimo de lucha y agradecimiento, respondiendo con aplausos y alguna que otra lágrima de emoción, a los aplausos de agradecimiento cuando sanitarios, ambulancias, Protección Civil., Policías Locales, Mossos o bomberos hacían sonar sus sirenas al pasar bajo mi balcón, o se ponían a cantar y bailar para, con la sonrisa, hacer algo más agradable esta ya dolorosa situación, dejando al margen el peligro con el que ponían su vida.

No voy a ser yo quien haga el juego a esos insensibles políticos y a sus sumisos acólitos, del mismo modo que no voy a ser yo quien aplauda la gestión que se está llevando a cabo para frenar esta amenaza que, desde mi desconocimiento en virología, epidemiología o sociología aplicada creo que podría ser mejorable, pero tampoco voy a ser yo quien les ayude a romper el mayor vínculo que puede unir a una sociedad, como es el vencer a un enemigo común, en este caso el coronavirus, y que de manera admirable habíamos logrado hacer y hacemos confluir cada día a las 20 horas.

Sólo hace falta mirar las redes sociales para comprobar que estamos ante una campaña política sucia, y donde algunos de esos que hoy son correa de transmisión de las protestas y que se niegan a participar en esos encuentros de reconocimiento y homenaje, demostrando una profunda incoherencia, ayer pedían que no hubiese confinamiento y al día siguiente que sí; o que no se permitiesen desescaladas, como la llevada cabo con la salida de los niños y hoy sí; o que se permitiese trabajar a los no esenciales, para al día siguiente decir que no; o que se quejaban de la actuación de la policía para hoy quejarse de que este fin de semana no había prácticamente agentes de seguridad persiguiendo a los padres.

Vamos, la gata flora, que cuando se la meten grita y cuando se la sacan llora.

Yo voy a seguir saliendo a aplaudir, convencido de que no es con la fractura social, como aspiran a conseguir esos penosos personajes, como frenaremos el virus y conseguiremos reactivar la economía lo más rápido posible y volver a la normalidad.



divendres, 24 d’abril de 2020

Coronavirus. Liderazgo e innecesarios consensos


Viendo y oyendo las ruedas de prensa que, sobre la pandemia, día sí y día también ofrecen los políticos de todos los ámbitos con independencia si tienen algo que aportar, me ratifico en mi convencimiento de que han convertido esta crisis en una carrera mediática con el único objetivo de sacar rédito personal y partidista si el final es positivo o, de lo contrario, que sea el adversario político el que cargue con las consecuencias.

Todos se han convertido en técnicos en curvas, picos, desescaladas, confinamientos y desconfinamientos parciales y totales, con afirmaciones e informaciones contradictorias entre personas del mismo equipo, y que se ponen de manifiesto en el mismo momento que un micrófono les nubla la visión, despertando esa diarrea verbal que al final no es más que verborrea fatua, pero vacía de contenido.

Y no se dan cuenta de que el desconcierto y la inseguridad va haciendo mella en la población, y lo que debía ser un crecimiento exponencial de la confianza en la gestión de la crisis, desde la esperanza de vislumbrar el final cada vez más cercano, se está convirtiendo en una travesía en el desierto donde el único oasis es la agridulce noticia estadística de que “solo” han muerto 367 personas en 24 horas, 73 menos que el día anterior.

Unos fallecidos que, de manera mezquina y ruin, esos políticos han convertido en arma arrojadiza, utilizando hasta acusaciones de asesinato y genocidio, demostrando una falta de empatía con toda la sociedad que no tiene parangón, olvidando que tanta responsabilidad tiene el gobierno como la oposición, pues también la oposición tiene responsabilidad en el gobierno, y que, por ese principio básico, en esta situación no valen reproches ni chantajes, sino aportaciones.

Pero estos politicastros aún van más allá, y se permiten el lujo de negociar con las medidas a aplicar para suavizar la complicada situación en que los ciudadanos estamos sumidos, amparándose en un consenso entre el Gobierno del Estado, -que es quien debe liderar y en teoría lidera la lucha contra el coronavirus- y los gobiernos autonómicos, algo contraproducente pues, como decía una política europea, intentar alcanzar el consenso cuando este no es necesario es una renuncia tácita al liderazgo.

Porque lo que necesitamos ahora es simplemente un liderazgo con toma de decisiones ágiles y expeditivas, aunque no sean del agrado del conjunto de la población y que los ciudadanos y ciudadanas podamos criticar, pero que nos trasladen la seguridad de que vamos todos juntos, porque juntos es el único modo de salir de esta crisis.

Y porque mientras consensuan entre unos y otros, “la casa sin barrer”, y la población obligada a elucubrar qué va a poder hacer o qué no va a poder hacer, sin ninguna certeza, y eso horas antes de que una importante medida se haga efectiva, como ha sido el caso de la salida del desconfinamiento parcial de los niños.

Me pregunto, ¿qué narices debe o quiere consensuar el Gobierno del Estado con los dirigentes políticos de las comunidades autónomas?

¿Por qué el estado debe ceder a las exigencias de determinadas comunidades autónomas, cuando las comunidades autónomas son la representación del Estado en el territorio y se deben a sus criterios y directrices?

Si estamos ante una crisis sanitaria, que yo más bien creo que es social, ¿por qué la convierten en una crisis política, postergando la salud y los intereses colectivos de la sociedad a un segundo o tercer plano?

Ya llegará el momento de pedir explicaciones y depurar responsabilidades, y que aquellos a los que no se les caen los anillos para verter acusaciones de genocidio, asesinato, homicidio o negligencia tengan la paciencia suficiente para esperar a que todo esto acabe para colmar sus expectativas, pero ahora no es el momento de distraer con otras cuestiones a aquellos que tienen la responsabilidad de sacarnos de esta apocalíptica situación.


dijous, 16 d’abril de 2020

Sólo valen los que sirven


Es la voluntad de servicio la que marca la diferencia en el valor de unos y otros, pues quien sirve vale, y no vale quien no sirve.

La complicada coyuntura en la que nos encontramos, y en la que con toda seguridad nos seguiremos encontrando durante mucho tiempo, necesita ciudadanos comprometidos y conscientes que entiendan que las individualidades ya no valen, y que ahora toca trabajar unidos, tanto para salir de ésta como para adaptarnos a un futuro que deberemos reconfigurar entre todos.

Y estoy convencido que no sobra nadie, que todos valemos o deberíamos valer, pues el objetivo es común y necesita el concurso de todos, pues todos estamos obligados a contribuir para alcanzarlo desde el servicio al conjunto de la sociedad.

Ya no podemos permitirnos el lujo de renunciar al egoísmo colectivo que nos obligue repudiar a todos aquellos que siguen empeñados en no servir, y que se dedican a trabajar desde el individualismo, pues no aportan nada por lo que nada valen, y ahora, más que nunca, sólo vale quien sirve.



dimarts, 14 d’abril de 2020

¿España nos mata?


Quería suponer, desoyendo a quien lo conoce personalmente, que era normal que, en aquella entrevista del mes de enero donde Oriol Junqueras sacó de lo más profundo de sí mismo aquel “una mierda, una puta mierda” con el que ponía de manifiesto un odio cerval hacia el estado español, que era la cárcel y la frustración de no ser investido eurodiputado lo que ponía de manifiesto su inusitada agresividad.

Pero el artículo de La Vanguardia muestra la imagen más dura del independentismo, demostrando que aquella llamada a la paciencia y al diálogo que defendía Junqueras, no era más que un disfraz de falso buenismo para venderse como la pieza clave e imprescindible para finalizar con aquello que denominan “conflicto” catalán, y que ellos mismos han creado.

Odio y sectarismo es lo que proyecta ese artículo que, utilizando la mentira de la insinuación rastrera, pretende clasificar de crueldad las actuaciones del Estado ante la crisis del coronavirus, y así poder cambiar aquel “España nos roba” con el que han sobrevivido indecentemente, con el aún más indecente “España nos mata”.

Pero por mucho empeño y esfuerzo que dediquen, no lograrán desviar la atención sobre una realidad indiscutible: que la gestión sobre sanidad y geriátricos en Catalunya es competencia y responsabilidad de la Generalitat; que la acción política sobre ambas ha sido pésima, como así se ha demostrado en esta crisis del coronavirus, y como tácita y explícitamente ha reconocido el MHP Torra; y que ambas áreas están en manos de ERC, partido del que Junqueras es presidente.

Utilizar el tiempo del coronavirus y los estragos que está provocando para auto-enaltecerse, sí que es realmente cruel e indigno, y debería servir para que el independentismo se reinventase.

diumenge, 12 d’abril de 2020

Decisión precipitada



Coincido con aquellos que opinan que las medidas que hoy ha presentado el presidente Sánchez son precipitadas, pero no por el peligro de que se produzcan rebrotes y repuntes de contagios, pues quiero entender que está avalada por asesores del Gobierno, que bien han demostrado que el diseño de sus medidas ha sido y es harto eficaz, sino porque se hacen indicaciones y se marcan criterios de actuación específicos sin dotar a los ciudadanos de los medios para llevarlas a cabo.

Se recomiendan el uso de máscaras, cuando no hay existencia de material.

Se anuncia que los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado entregarán mascarillas a los trabajadores y trabajadoras, pero lo harán cuando ya estén en la calle, habiendo salido de la protección de su hogar.

Los trabajadores y trabajadoras deberán invertir en el desplazamiento a su puesto de trabajo, sin haber cobrado la subvención que les permita pagar por su movilidad.

Las empresas deberán proveer a sus trabajadores y trabajadoras de las medidas de protección a la vez que respetar las normas de seguridad dictadas, en cuanto a distancia y flexibilidad, no siendo complicado entender que, de cumplir esas indicaciones, muchas empresas autorizadas ahora a salir de esa llamada “hibernación”, no podrán reiniciar su actividad.

Pero este razonamiento no pone en duda que la decisión del Gobierno sea acertada y, con mucha seguridad, necesaria pues a mayor tiempo de paralización de la actividad empresarial mucho más difícil será reactivarla, y quizás esta medida que intentan aplicar permita que la economía “trabaje” al ralentí.

dissabte, 11 d’abril de 2020

El Estado debe actuar en connivencia con la sociedad


Indudablemente la necesidad de paralizar la actividad económica no es un capricho del Gobierno, sino la consecuencia de una medida para dar respuesta a la lucha contra el coronavirus, y que ha obligado a tomar decisiones drásticas y contundentes.

Pero la salud y la economía muchas veces son conceptos antagónicos, y entiendo que es realmente complicado encontrar el equilibrio adecuado que permita garantizar, como es el caso, el presente y futuro de nuestra sociedad.

No voy a entrar a valorar si las medidas que ha aprobado el Congreso serán la respuesta eficaz a esta complicada situación, pues en España tenemos reconocidos expertos en economía y epidemiología para que mi humilde opinión valga lo que vale un botón, pero como cualquier ciudadano puedo y debo criticar aquello que siento y percibo, siempre pensando que ya llegará el momento de hacer valoraciones oficiales a tenor de la gestión de esta crisis, poniendo medallas por eficacia o quitando galones por incompetencia.

Creo que solucionar esta emergencia no es solo responsabilidad de políticos, sino que necesita del concurso activo del conjunto de la ciudadanía, y el Estado debe garantizar que los ciudadanos y ciudadanas tengamos facilidades para participar.

Mal nos va si el Gobierno precariza la sociedad y nos hacen caer en el desánimo, pues a un estado de confinamiento como en el que nos encontramos, de por sí durísimo, se le debe acompañar de medidas que faciliten el presente pero, sobre todo, que generen confianza para pensar que el futuro está garantizado, y que como peor vamos a estar es como estábamos hace unos meses, cuando la gran mayoría no conocíamos al “bicho”.

De no ser así los ciudadanos y ciudadanas nos podemos convertir en un verdadero lastre para solucionar el problema, y eso es realmente peligroso.

Los trabajadores deben poder subsistir sin más penurias que las que habitualmente tienen, lo que implica contar con los medios económicos mínimos que les permitan abastecerse sin más problemas que los derivados de la aplicación de los Reales Decretos. O sea, que su líquido a percibir debe ser igual a lo declarado el mes anterior.

Los autónomos deben tener garantizados los ingresos necesarios para subsistir como cualquier trabajador, percibiendo de acuerdo con sus cotizaciones y declaraciones, y eximiéndoles del pago de tributos mientras se mantenga la situación de emergencia.

Los empresarios deben tener la cobertura necesaria por parte del Estado, a manera de aval técnico y económico, para obligarlos a mantener el empleo una vez se vuelva a la normalidad.

Y sin olvidar que todas estas medidas deben ser efectivas desde que se produzca el “hecho causante”, sin demoras ni justificaciones innecesarias que la burocracia de la Administración provoca.

Si el Estado no actúa en connivencia con la sociedad con la suficiente celeridad y contundencia, trasladando seguridad y confianza, únicamente generará confusión, lo que se traducirá en una peligrosa frustración colectiva de impredecibles y peligrosas consecuencias.


divendres, 10 d’abril de 2020

Mis rutinas confinadas


Decía un tripulante de la estación espacial que para pasar un largo confinamiento es importante mantener rutinas, y de confinamientos seguro que este astronauta sabe un montón.

Yo intento mantener mis rutinas, aunque para no caer en el tedio, debo buscar la manera de seguir alimentando cierta capacidad de sorpresa en todas aquellas acciones que hago diariamente de manera consciente y premeditada; acciones con alguna relevancia para mí, aunque tontería para otros.

Todavía legañoso me subo a mi bicicleta, y ante la televisión para vencer el aburrimiento, me propongo cada día añadir algún minuto más a pedaleo inmóvil, sorprendiéndome yo mismo de conseguir ganar tiempo al tiempo.   

Me propuse estrenar diariamente unos calcetines chillones y estrafalarios mientras durase el confinamiento. Ni yo mismo sé cuál vestiré diariamente, es una sorpresa; de hecho, los cojo a oscuras de donde tengo almacenada mi extensa colección. Espero que este confinamiento me permita cumplir mi rutina para conseguir el objetivo.

Bajo a comprar el diario en formato papel, en el establecimiento Empordanet que tengo en el portal de casa. Hoy, viernes de Semana Santa no hay prensa escrita y el establecimiento no ha abierto sus puertas, y echo en falta la rutina de la compra del periódico, así como del breve cambio de impresiones de pocos minutos, con máscara y guantes, que cada día mantengo con la amiga Gema, con la sorpresa que siempre te puede deparar una buena conversación desde una natural complicidad.

Y comprar, cuando toca, el pan en CalaNati, compartiendo con la amiga Pili y el amigo Joan, siempre con una sonrisa en los labios, alguna opinión o confidencia sorpresiva que sólo es realizar entre amigos o familia.

Y las 20 horas, la cita ineludible en “Er Bar Cón de CalaGloria, donde Gloria y yo compartimos los minutos de reconocimiento dedicados a los profesionales de la sanidad y a todos aquellos que están en primera línea contra el coronavirus, sorprendiéndonos cada día por la mayor o menor cantidad de ciudadanos que a esa hora “se quitan el pijama” para compartir aplausos.

Son simples rutinas que me hacen llevar con suavidad este confinamiento.


dijous, 9 d’abril de 2020

Ruines


Dice la RAE que insultar es ofender a alguien con palabras o acciones, lo que puede traducirse como que el insulto es un adjetivo que no se corresponde con la realidad.

Siempre intento huir del insulto, prefiriendo clasificar y definir a una persona de acuerdo con su manera de ser o actuar, aunque el adjetivo le pueda resultar cruel y doloroso, por ello, en este caso, llamar ruines a aquellos que se alegraron cuando saltó la noticia de que Turquía había retenido material sanitario, específicamente respiradores comprados por las CCAA de Castilla la Mancha y Navarra (se olvidaron de decir que también Catalunya era una de las CCAA afectadas), no se puede considerar un insulto pues también, según la RAE, ruin es ser “vil, bajo y despreciable”, y para estos personajes es una adjetivación totalmente contrastada.

Son seguidores del más rancio radicalismo soberanista, actuando como acólitos de aquellos que se mueven en la psicopatía más profunda. ¡Porque se ha de ser psicópata para poner palos en las ruedas en una situación de emergencia como en la que nos encontramos, con miles de muertos en la “mochila”!.

A la noticia de la retención del material y la posterior afirmación de la Ministra de Asuntos Exteriores informando que el material ya no estaba incautado, la reacción de estos ruines fue la burla, la mofa, el insulto y el intento de ridiculizar al Estado español, permitiéndose el lujo de exigir la intervención de la Legión para recuperar el material incautado, demostrando que su ruindad se mueve en el terreno del ejercicio y/o la provocación de la violencia, en clara muestra de incompetencia, pues la violencia es el último recurso del incompetente.

Pero es que además intentaron buscar paralelismo y culpabilidades sin sentido con el “supuesto conflicto territorial” entre Estado, Catalunya y Euskadi, demostrando que les importa muy poco el estado de emergencia en el que nos encontramos, y lo que es peor, la salud de los ciudadanos y ciudadanas, en una ruin falta de respeto hacia las víctimas

Ahora que el material sanitario incautado en su momento por Turquía ya está en territorio español, y que la apuesta por la vía diplomática anunciada por la ministra ha sido la efectiva, por decencia deberían reconocer que estaban equivocados, como ocurre en la mayoría de las ocasiones, y se dedicaran a aunar esfuerzos en este combate contra el coronavirus.

Si no es así, que dejen de poner palos a las ruedas y simplemente que callen y se queden en casa.


dilluns, 6 d’abril de 2020

Convivencia intensa


Durante este confinamiento me he solidarizado con aquellos que han de pasar todo este tiempo en la soledad de 4 paredes, pues ha de ser muy duro estar totalmente aislado sin tener ningún contacto con alguien.

Y si es cierto que gracias a la tecnología actual podemos interactuar virtualmente, lo que suaviza esa soledad, no es menos cierto, y así lo creo, que recibir el aliento de otra persona con la que puedas convivir, aunque sea a través de una mascarilla y a 2 metros de distancia, es una necesidad vital de todo ser humano.

Pero esta necesidad también tiene sus inconvenientes pues compartir un espacio vital de condiciones reducidas, como son la gran mayoría de viviendas de los españoles, provoca el tropezón diario que puede desembocar en una discusión, así como el tedio que puede mediatizar la convivencia.

Es indudable que el roce hace el cariño, pero un roce muy intenso como éste, puede producir también quemaduras y heridas, por lo que es necesario hacer un esfuerzo para entender y adaptarse a las necesidades mutuas, y así evitar daños que podrían ser irreparables en un futuro.   

Yo tengo suerte, y lo que podría ser una convivencia realmente difícil, pues me reconozco complicado para convivir sobre todo si no hay posibilidad de escapatoria que permita aquello de “¡que corra el aire!”, se hace completamente agradable y llevadero gracias al carácter y actitud de Gloria, persona con la que comparto espacio intensamente, 24 horas al día, y a la que he de agradecer el esfuerzo que hace para entenderme.


dissabte, 4 d’abril de 2020

Saber a quién llamar para una pequeña contribución


Recibo la llamada de una amiga exdiputada que necesita transportar casi 7 toneladas de material sanitario de Bélgica a Barcelona y, aunque sabe que ya no ostento cargo orgánico ni ejecutivo alguno, supone que de mi etapa como Secretari d’Organització de la Federació Nacional de Transports y como Secretari General del Sindicat de Transports, piensa que debo seguir teniendo contactos para facilitar esta acción.

Dicho y hecho, y a los pocos minutos tras una llamada a Joan Muntada, Secretari General del Sindicat de Serveis, Mobilitat i Consum de la UGT, el tema estaba resuelto y una gran empresa de Servicios, Transporte y Logística de la provincia de Girona, ponía a disposición un camión para realizar el mencionado transporte, en inmejorables condiciones.

A la satisfacción de haber colaborado en esta crisis, se une también la satisfacción personal de que, a pesar del paso del tiempo, aún se me considera una persona con relevancia en el sector y que, como siempre y en todos los ámbitos en los que he operado, ha actuado de manera expedita, buscando y aplicando medidas ágiles.

La “modestia es la falsa virtud de los que no tienen otra”, y aquí el amigo Joan Muntada y yo hemos dado suficientes muestras de no necesitar manifestaciones de falsa modestia pues, como es el caso, somos capaces de aportar soluciones rápidas con acciones contundentes.

Y alguien puede pensar que la llamada que he realizado merece algún reconocimiento, y aquí me viene a la memoria aquel cliente que se quejó a su abogado de lo cara que era minuta pues, al fin y al cabo, lo único que había hecho había sido consultar un libro, a lo que el abogado contestó que la minuta no era por consultar el libro, sino por saber qué libro consultar.

Mi mérito no ha sido hacer la llamada, sino saber a quién llamar en la seguridad de que iba a obtener la respuesta necesaria.

divendres, 3 d’abril de 2020

Hacia la segunda residencia. ¡Hoy es delito!



La coincidencia entre la Semana Santa, este año extremadamente extensa, el fin de semana y el confinamiento, torticeramente confundido como época vacacional por algunos malandrines, casi con toda seguridad hará que mañana amanezcamos con la noticia de las grandes retenciones de tráfico, por afluencia de vehículos, que se han producido en salidas de las grandes ciudades.

De hecho, como dice la noticia del Diari de Girona y reconocen las autoridades, hay verdaderos homicidas que llevan utilizando la nocturnidad y alevosía para desplazarse, durante toda la semana, a sus segundas residencias, burlando la vigilancia policial.

La verdad es que no entiendo que estos irresponsables cometan y sigan cometiendo ese grave delito con total impunidad, pues no podemos obviar que para evitar la propagación del virus y frenar el incremento de fallecidos, la Administración tiene la obligación de poner todos los medios a su alcance para que haya la menos porosidad posible en la movilidad de los ciudadanos.

Si la medidas prevención no funciona y los cuerpos de seguridad no han sido capaces de evitar la tentativa de desplazamiento, se deben aplicar todas las medidas coercitivas posibles pues, quien actúa sin atender a las normas establecidas, es simplemente un delincuente, un asesino en potencia, y como tal debe ser tratado, y sobre él debe caer todo el peso de la Ley.

Y es igual que sea “cazado” antes de iniciar su desplazamiento en los límites de su ciudad de origen, o ya en su lugar de destino, pues el homicidio es el mismo, tanto sea en caso de tentativa como ya consumado.

No hay excusas, y soy consciente de que la policía lo hace con los exiguos medios de que en muchos casos dispone, o con la ambigüedad de las órdenes políticas que se dan, pero no hay excusas y la policía debe actuar con total contundencia, de oficio o bajo la denuncia ciudadana, haciendo públicas las actuaciones para frenar a esos malos ciudadanos merecedores de estar “entre rejas”.

dimecres, 25 de març de 2020

Coronavirus, un problema global


Sin ningún género de dudas, la pandemia provocada por el coronavirus es una situación fruto de una globalización a la que todos hemos contribuido a alimentar, a medida que hemos facilitado y avanzado en movilidad y comunicación, ya que hoy en día las distancias no son un una barrera infranqueable.

Siendo un problema global, creo que la crisis del coronavirus debe ser contemplada desde la misma perspectiva y no intentar atomizar las soluciones, pues sería dedicar esfuerzos a batallas perdidas a priori, como si de intentar poner puertas al campo se tratara.

Partiendo de esta lógica, resulta como mínimo curioso, a la vez que absurdo a mi modesto entender, que determinados responsables políticos opten por solucionar lo que ellos deben llamar “su problema”, olvidando que atacando su problema no solucionan lo que es un problema global.

Opino que cerrar fronteras (si existen) y endurecer el confinamiento en zonas determinadas podría ser positivo si se asume que se puede sobrevivir totalmente aislado, pues se estaría condenado a seguir manteniendo ese cierre hasta que el resto de territorios y zonas limítrofes no estuviesen en las mismas condiciones.



dimarts, 24 de març de 2020

Confinamiento ¿Día más o día menos?


Un día más o un día menos, he ahí la cuestión que se me ha suscitado de madrugada (a la hora que alboreaba y sigo alboreando cada día), y que me ha hecho reflexionar un buen rato, hasta que ha regresado Morfeo y me ha obligado a recuperar las ondas REM y seguir así desarrollando mi memoria y mi desarrollo cerebral, pues así se rubrica un buen sueño.

Porque afrontar otro día de obligado y necesario confinamiento sin saber cómo contemplarlo, creo que es harto arriesgado, y nos podría hacer caer en un estado de depresión nada aconsejable.

Explosionar optimismo y confianza, ¡de eso se trata!, y sin cerrar los ojos a una dura realidad que cada día presenta decesos y contagios, como si de la normalidad se tratara, he llegado a la conclusión de que para enfrentarme con garantías psíquicas a los estragos que está provocando este “coñodevirus” debo hacerlo ganando pequeñas batallas diarias, en este caso aguantando estoicamente ese confinamiento que, aunque cruel, es la mejor y más eficaz arma.

Otro día enclaustrado (porque #yosimequedoencasa) se traducirá en que hoy contabilizaré ya 11 grandes victorias, ¡OTRA MÁS! que poco a poco, si todos juntos actuamos como un ejército convencido de nuestras posibilidades, contribuirá a menguar la capacidad destructiva de ese enemigo implacable, y al que cada DÍA MÁS para nosotros a él le supone UN DÍA MENOS de supervivencia.


dissabte, 14 de març de 2020

Coronavirus: Ineficaz concienciación


Que los madrileños vienen a infectarnos y son unos desgraciados, es uno de los epítetos más suaves que hoy se dedican a aquellos vecinos de Madrid que han optado por colapsar las carreteras de salida y abandonar la capital.

Posiblemente, muchos de ellos, son vecinos que tienen alguna propiedad o alquiler en la costa valenciana y que, como es habitual, se desplazan hacia ella el fin de semana.

O posiblemente “aprovechan” y huyen de la situación de crisis sanitaria, entendiendo que lo mismo da pasar la cuarentena en Madrid que en Denia, obviando que no estamos ante una cuarentena si no ante un confinamiento, que es sustancialmente diferente.

Pero es que no podemos olvidar que somos humanos, con nuestros miedos y nuestras derias, y en estos momentos, a pesar de que las cifras son preocupantes y de que las expectativas no son halagüeñas, sino todo lo contrario, poca población ha sufrido de manera personal los efectos del coronavirus, y eso nos impide ver el problema en toda su extensión.

Más aún, hasta ayer, salvo consejos de prevención y siendo el más importante lavarse las manos y cómo estornudar, la vida transcurría con total normalidad.

Se nos dice que a partir de mañana se nos coartará la movilidad, que los niños no podrán ir al colegio, que deberemos permanecer aislados en un piso de 80 metros cuadrados en plena ciudad, que no podremos ir al parque, ni a espectáculos ni cines temiendo, injustificadamente, que haya escasez de suministros básicos.

Pues si “es a partir de mañana” es del todo lógico que quien tenga la posibilidad no forzada, hoy utilice sus medios y piense, consciente o inconscientemente, que será más llevadera la situación en el pueblo de la costa, en una segunda residencia, donde los niños disfrutarán de más libertad y donde los suministros están garantizados pues el señor Vicente, el de la tienda de la esquina, siempre tiene de todo.

¿Es una actitud irresponsable?, sí, pero también está dentro de la normalidad, pues insisto, hasta ayer, para la gran mayoría de ciudadanos, la vida transcurría con total o casi total normalidad.

Parece que los ciudadanos seamos los culpables de esta pandemia y, en vez de haber buscado soluciones sanitarias y políticas preventivas basadas en experiencias de otros países, ahora debamos ser “castigados” por no estar concienciados de la gravedad, cuando la realidad es que los esfuerzos de concienciación para que los ciudadanos actuemos con responsabilidad han sido totalmente ineficaces.

La experiencia dicta que la prevención se basa en la concienciación de los actores, y esta no se consigue con un decreto de hoy para hoy, del mismo modo que la efectividad de cualquier medida preventiva no funcionará si esas medidas son aplicadas coercitivamente.

De todos modos, si los técnicos y políticos entienden que la vía del “palo” y de la sanción es la única garantista, ¡pues aplíquese ya!, y huyamos de moratorias que lo único que harán será empeorar la situación.