divendres, 20 de setembre de 2019

El 10-N votaré porque es mi deber


Nunca he eludido mi deber de participar en unos comicios, pues creo firmemente que votar es más un deber que un derecho.

Por eso cuando hoy un ciudadano, con el que he coincidido tomando un café pero que no conocía de nada aunque él a mi sí, ante la situación política actual y la próxima convocatoria electoral me preguntaba si el día 10 de noviembre acudiría a las urnas y seguiría votando izquierdas (sabía de mi posicionamiento socialdemócrata), la respuesta ha sido taxativa y contundente: SÍ, acudiré a las urnas como he hecho siempre, pues no hacerlo significaría traicionar la democracia por la que muchos batallamos.

La pregunta de a quién votaría, que he contestado sin reparos, he querido argumentarla pues votar en niveles de coincidencia con los programas electorales, como he hecho siempre, en estos comicios se me hace más complicado, y aquellas opciones democráticas que antes no tenía en cuenta, ahora adquieren relevancia.

El 10-N acudiremos a las urnas y podremos optar por alguna de las candidaturas avaladas por loa partidos políticos que se presenten, o bien podremos votar en blanco o provocar un voto nulo, o abstenernos y no ir a votar. Cualquiera de las opciones es válida y legítima, y tan democrática una como otra.

Como le decía al contertulio, yo el 10-N depositaré mi voto en la urna que me corresponda, y lo seguiré haciendo por coincidencia con el programa electoral que más se acerque a las políticas que yo crea defienden los intereses de los ciudadanos, aunque debo reconocer que deberé hacer un gran esfuerzo para que el tono de la campaña electoral, que promete ser barriobajero, así como los nombres que compongan las diferentes candidaturas no adquieran poco valor pues, de lo contrario, rechazaría cualquier candidatura integrada por alguno de los 350 diputados que hoy forman parte de las Cortes Generales.

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