dijous, 28 de febrer de 2019

Si no quieres caldo toma, ¡dos tazas!


Esta es la actitud que adopto cuando alguien, con una clara demostración de falta de educación, me gira la cara para evitar saludarme pues, sabiendo que le “jode”, me produce un cierto placer morboso el saludarle de manera ostensible.

Lo curioso es que a esa gente de desviada mirada no le mueve la mala educación, sino el deber reconocer, aunque sea internamente, que en algún momento de su vida se le ha hecho algún favor, ¡le he hecho algún favor!, y a pesar de que entre mis principios no está la petición de retorno de favores, pues creo que estos se deben hacer de manera altruista, estos enfermos de tortícolis no pueden esconder una íntima e incomprensible vergüenza.

Comentando una situación similar a la que he vivido estos últimos cuatro días con dos sujetas, un amigo me decía que el individuo al que haces un favor desea que estés lo más lejos posible de él, para así eliminar del horizonte la posibilidad de que un día le pidas tú alguno”.

De todos modos, si están dentro de mis posibilidades, y a pesar de que exista gente como ésta, no cambiaré mi manera de ser ni de actuar, pues seguiré saludando efusivamente a aquellos que les "jode" que les salude.

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