dijous, 28 de febrer de 2019

Si no quieres caldo toma, ¡dos tazas!


Esta es la actitud que adopto cuando alguien, con una clara demostración de falta de educación, me gira la cara para evitar saludarme pues, sabiendo que le “jode”, me produce un cierto placer morboso el saludarle de manera ostensible.

Lo curioso es que a esa gente de desviada mirada no le mueve la mala educación, sino el deber reconocer, aunque sea internamente, que en algún momento de su vida se le ha hecho algún favor, ¡le he hecho algún favor!, y a pesar de que entre mis principios no está la petición de retorno de favores, pues creo que estos se deben hacer de manera altruista, estos enfermos de tortícolis no pueden esconder una íntima e incomprensible vergüenza.

Comentando una situación similar a la que he vivido estos últimos cuatro días con dos sujetas, un amigo me decía que el individuo al que haces un favor desea que estés lo más lejos posible de él, para así eliminar del horizonte la posibilidad de que un día le pidas tú alguno”.

De todos modos, si están dentro de mis posibilidades, y a pesar de que exista gente como ésta, no cambiaré mi manera de ser ni de actuar, pues seguiré saludando efusivamente a aquellos que les "jode" que les salude.

dimarts, 26 de febrer de 2019

SFG. ¡Una fachada marítima de cemento!


He ido a ver el todavía inacabado proyecto de Rius i Calvet (todavía faltan detalles relevantes), y sigo manteniendo que no me gusta, a pesar de que como es habitual asumo que llegará un momento en que me acostumbraré y hasta puede que me resulte difícil recordar como era el lugar hasta ese momento. 
Con esta fría obra de hormigón, han posicionado Sant Feliu a la misma altura de infinidad de poblaciones cuya principal industria es el turismo, desaprovechando una oportunidad de oro para crear un factor diferencial, más allá de la uniformidad de una oferta centrada en sol y playa como ofrecen otras poblaciones, que a diferencia de nuestra ciudad no pueden en valor la modernización de sus parajes históricos y tradicionales, pues no los tienen.
Estamos hablando de un lugar emblemático, con edificaciones y establecimientos también emblemáticos, lugar de encuentro de ciudadanos desde hace muchísimos años, y donde el turismo estival desplegaba gran parte de sus actividades.
Me pregunto si no hubiese sido positivo afrontar una modificación del paseo desde el respeto a lo que había, impulsando el equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo, y no renunciar a lo que ha marcado una época en Sant Feliu, y no creando algo impersonal y falto de sustento histórico.
Pero quizás lo más preocupante es que si los actuales ideólogos locales siguen liderando la política municipal, ese camposanto paisajístico de cemento y hormigón, a imagen y semejanza de Rius i Calvet, va a ser el que predomine en toda la fachada marítima, modificando un paseo, que siendo cierto necesita cierta modernización y adecuación a las exigencias coyunturales presente y futuras de la ciudad, es uno de los referentes diferenciales entre las poblaciones de nuestro entorno.
Por lógica y para esta obra no se convierta en un pegado postizo, y según expresa el propio Govern Municipal, tienen intención de que todo el paseo seguirá las pautas paisajísticas de Rius i Calvet; y si estas no me gustan, me da miedo imaginar toda una fría fachada marítima hormigonada o un Salvament, que tiene un potencial impresionante para convertirse en un referente de encuentro ciudadano, con el cemento como principal protagonista.
  

dijous, 21 de febrer de 2019

El libertinaje de los CDR y el 23-F


Si no se les cae la cara de vergüenza, es porque tienen mucha cara -¡mejor jeta!- pero a la vez porque adolecen de la más mínima dosis de vergüenza.

Hoy, como no podía ser de otra manera me refiero a esos descerebrados que, disfrazados de trabajadores, se han plegado a los espurios intereses políticos del independentismo, convocando una acción que, aunque disfrazada de huelga nada tiene que ver con reivindicaciones laborales, y lo único que está logrando es simplemente “joder” a los ciudadanos.

Sí, pues están “jodiendo” a los ciudadanos de a pie que son los que paradójicamente dicen defender, ya que están vulnerando durante 24 horas (sin olvidar las consecuencias que esta jornada provocará posteriormente) los derechos más básicos y fundamentales de la ciudadanía, como son los de la libertad, la movilidad, la sanidad y la educación.

Porque hoy muchos ciudadanos y ciudadanas no han podido llegar a su puesto de trabajo, aunque quisieran hacerlo.

Porque hoy muchos ciudadanos y ciudadanas han optado por quedarse en casa con sus hijos por no poderlos llevar a los centros escolares. (Yo me pensaría mucho dejar a mi hijo pensando que según la Generalitat hoy un solo docente podría estar al cuidado de más de 100 escolares)

Porque hoy muchos ciudadanos y ciudadanas no han podido ser atendidos por la sanidad pública, a pesar de tener programadas hace meses intervenciones y asistencias específicas.

Y lo hacen “jodiendo” por la fuerza, y en algunos casos de forma violenta, doblegando la voluntad de la ciudadanía de manera “oficial”, pues es el propio Govern de la Generalitat el que secunda esa “charlotada sin sentido”, a pesar de la ridiculez que representa que las “supuestas” reivindicaciones vayan dirigidas a ellos mismos, pues la sanidad, la educación, la movilidad y el orden público deben ser garantizadas por el Govern de la Generalitat, pues es el Govern quien tiene las competencias.

Pero la realidad explícita y el meollo de la real reivindicación no es otro que la “exculpación” de los políticos presos que están siendo juzgados por el Tribunal Supremo, que no la eliminación de la “prisión provisional” (que es algo de lo que podría discutirse y ser comprensible), pues el eucarístico lema de “us volem a casa” no sería la claudicación del estado de derecho que es lo que realmente pretenden al coste que sea.

Simple y llanamente se puede afirmar que estos defensores de una supuesta libertad son simplemente desertores de la convivencia y que su único ilegítimo interés radica en poder imponer sus ideas, sin importarles las herramientas que deban utilizar para conseguirlo, pero que en absoluto pasan por el respeto a la libertad de sus vecinos, sino a la torticera interpretación de su propio libertinaje.

Miedo da que la defensa de la hipotética república catalana esté en manos de estos energúmenos autodenominados CDR, que validados por el inoperante Govern de la Generalitat están poniendo en subasta las llaves de la democracia y el Estado de derecho, para que puedan pujar aquellos que un aciago 23 de febrero intentaron revertir el régimen de libertades que costó muchos años recuperar.

dijous, 7 de febrer de 2019

Un relator para relatar un desacuerdo


Puedo asegurar que no es mi intención asistir a la manifestación que el domingo el celebrará en Madrid por, en teoría, defender la Constitución española.

Y no porque no esté de acuerdo con que se debe preservar y respetar la Constitución, -esa que está en vigor ahora y la que pueda ser vigente cuando se produzcan las modificaciones necesarias-, sino porque lo que subyace en la práctica es un ataque político contra el Gobierno español perpetrado por la oposición aprovechando esa metedura de pata que, a mi modesto entender, representa confundir el diálogo necesario y permanente que debe existir entre todas las instituciones del Estado (entre ellas la Generalitat de Catalunya), con una negociación para poder hacer efectivo un derecho de autodeterminación que reclama el movimiento independentista catalán.

Porque elegir un mediador, aunque después se le haya bautizado como “relator” para calmar los ánimos, es asumir que existe una posibilidad de acuerdo en torno a la autodeterminación que exige con toda lógica el independentismo catalán, que no el pueblo catalán, a la vez que eliminar la separación de poderes, como se debe entender la petición que el independentismo hace al Gobierno para que libere a los políticos presos.

Y eso, se mire por donde se mire, desde arriba o desde abajo, es un despropósito que alimenta la confrontación, al mismo nivel que lo hacen los partidos que convocan la manifestación del domingo, pues el “relator” solo podrá relatar el desacuerdo y la tomadura de pelo de los que participen en esa “farsa negociadora”.

Siguen frivolizando irresponsablemente con la convivencia, confrontando ideologías desde posiciones maximalistas con intereses espurios, cuando lo deseable, necesario y urgente, sería defender la unidad desde el sentido común, dejando al margen siglas y posicionamientos políticos, pues creo que la solución a este conflicto solo puede encontrarse en la voluntad conjunta del “centro-derecha-izquierda-izquierda-dereha-pa’lante-pa’tras-un-dos-tres” que dice Sardá.

O sea, en la firme voluntad de todos.