dilluns, 3 de desembre de 2018

Momento de políticas, no de siglas


Viendo los comentarios sobre los resultados de las Elecciones Autonómicas en Andalucía, con lamentos de que VOX haya obtenido una cota de representación importante, solo cabe recordar que “¡esto es la democracia, amigos!, y que cuestionar y menospreciar la voluntad del pueblo, es cuestionar la propia esencia del sistema democrático.

Que 400000 andaluces y andaluzas hayan dado su apoyo a ese partido debería dar que pensar a aquellos que no han conseguido la confianza de los electores, reconociendo explícitamente que “algo han debido hacer mal” y no justificar sus malos resultados culpabilizando a la  ciudadanía, insinuando implícitamente aquello de “!que os vais a enterar!”, menospreciando así el sentido común y el libre albedrío del pueblo, al estilo de aquel político de la izquierda radical, también andaluz, que calmó su frustración de ese modo, pues ni la “pinza” con la derecha aznariana consiguió desbancar a Felipe González.

Reconozco que la gran mayoría de postulados y planteamientos de VOX están muy alejados de los míos (podría decir que estamos en las antípodas), al igual que pueden estar muchos de los del PP o C’s, pero el ejercicio de la democracia debe respetarse, y todos los partidos que concurren a unas elecciones tienen los mismos derechos y las mismas posibilidades.

Por eso me resulta difícil entender, a la vez que me entristece, ver a ciudadanos que en teoría han luchado por la libertad y la democracia cuestionar el resultado de las urnas, que por no ser del agrado de muchos-entre ellos me incluyo yo mismo-, no deja de tener toda la legitimidad.

Pero lo que más me sorprende es que haya gente que aplauda el cinismo de ciertos personajes que entendiendo que la democracia se puede aplicar sin respetar las reglas del juego en vigor, se permitan amenazar al pueblo andaluz por haber decidido democráticamente sus opciones, territorializando los resultados (como si en Catalunya no residiese la derecha, o una ultraderecha donde ellos mismos podrían situarse), o casi insinuando que los que han votado por los partidos de derechas, sobre todo por VOX, no son andaluces.  

En Andalucía han ganado los partidos situados a la derecha en el arco parlamentario, y muy posiblemente encuentren la manera de hacer coincidir “políticas” que les permitan formar gobierno.

La izquierda debería plantearse si esa confrontación entre siglas que marca líneas rojas no ha sido una de las causas de ese descalabro electoral, pues quizás los ciudadanos han empezado a vislumbrar que son las coincidencias en planteamientos políticos las que deben marcar las respuestas políticas a las inquietudes de la población, con independencia si de si esos planteamientos se pueden encasillar en la izquierda o en la derecha.