dijous, 8 de novembre de 2018

Socialismo es servicio


Lo que pretendía era halagarme diciendo aquello de que “tú vales mucho”, y en cambio lo que consiguió el compañero fue que me ratificase en el acierto de mi decisión de abandonar la militancia de todo partido político, porque al decirme que si hubiese tenido paciencia y no hubiese renunciado hace ahora cuatro años a la militancia política del PSC, ahora podría estar en algún puesto de responsabilidad en manos del PSOE.

La verdad es que no sé si “valgo o no valgo”, pero puedo afirmar que mi militancia de más de 30 años no ha estado condicionada jamás a ningún tipo de aspiración, ni orgánica ni de representación pública, sino al firme convencimiento de que uno vale por lo que sirve, siendo consciente de los límites y capacidad de servicio que cada uno tiene, y entendiendo que los partidos políticos son una herramienta de servicio a la ciudadanía, y no un fin en sí mismo.

Y puedo asegurar que he tenido oportunidades para haber accedido a puestos responsabilidad, pero haber podido declinar la oferta de alguna Dirección y Subdirección General con retribuciones de “vértigo” o haberme negado a formar parte de candidaturas de ámbito supramunicipal, por ejemplo, me ha permitido apartarme del lamentable nivel de degradación en que parte de la militancia activa ha ido cayendo por esperar prebendas personales.

Creo, y así lo sigo pensando, que es desde la defensa activa de los principios socialistas como más puedo acercarme a mi “utopía social”, por eso me frustra el menosprecio hacia una de las mayores y para mí más importantes reflexiones de Pablo Iglesias: sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes.

Lamentablemente, la priorización de intereses personales sobre los colectivos está difuminando este pensamiento de Iglesias, cayendo en una especie de onanismo ideológico que al final no deja de ser más que la prostitución del concepto de servicio que debe planear sobre cualquier organización política, sobre todo socialista.

Han sido muchos los compañeros socialistas que a lo largo del tiempo han demostrado su compromiso con la sociedad, dejando patente su valor desde el servicio, contribuyendo a que algunos sigamos pensando que “los socialistas no mueren: los socialistas se siembran”, lo que nos empuja a seguir defendiendo nuestros ideales, aunque fuera de militancias orgánicas.