dissabte, 1 de setembre de 2018

La convivencia en Sant Feliu


No he podido resistirme a la tentación, y aún en diferido a través de la grabación de Radio Sant Feliu he escuchado parte del Pleno Municipal del pasado 30 de agosto, sobre todo en lo que hace referencia a la moción presentada por el Grupo Municipal Socialista sobre el “uso” del espacio público, que yo definiría sencillamente como “abuso”.

A riesgo de volver a ser tachado por enésima de “fascista”, no puedo menos que manifestar mi acuerdo con lo que plantea esa moción, aunque pienso que está presentada tarde y a destiempo, pues como era de esperar, dado el estado de crispación que estamos sufriendo, y estando a las puertas del 11 de setiembre, creo que era innecesario abrir ese melón pues irremediablemente el debate iba a centrarse únicamente en lazos y elementos amarillos que algunos quieren “disfrazar” como símbolo de reivindicativo de la libertad de unos políticos presos, aunque la realidad es que han convertido el color amarillo en una opción política, legítima pero simplemente vindicativa.

Lo que menos debía centrar el debate de esa moción era de lazos y simbología amarilla y lo que se intenta representar con esos elementos, y en cambio fue de lo único de lo que se trató.

De soslayo los regidores hablaron de convivencia o de la utilización del espacio como lugar donde todos los ciudadanos pudieran sentirse cómodos, siendo precisamente estos políticos como responsables de administrar ese espacio para todos, que no de todos, los que optaron en defender su postura de manera airada, lanzándose acusaciones incoherentes animados por un público “entregado”.

¿Soberbia, disciplencia, superioridad? Cada uno puede sacar sus propias conclusiones poniendo cara a cada uno de los regidores que intervinieron, pero ayer, con argumentos absurdos y incoherentes, votaron en contra de lo que como regidores están obligados a cumplir y defender:

  • Que se pueda expresar lo que cada uno piense o crea en libertad, evitando homogeneizar el espacio público.
  • Que los espacios públicos no se banalicen haciendo uso de simbología de cualquier tipo que implique que parte de la ciudadanía no se encuentre cómoda, se sienta excluida o hasta insultada.
  • Que no se permita poner o hacer uso de pintadas, plásticos, pancartas o carteles sobre ningún tipo de bien público, edificio público, vía pública, mobiliario urbano y paisajístico, y otros de valor urbanístico, arquitectónico o histórico tal y como establece la Ordenanza municipal de Convivencia Ciudadana aprobada por el Pleno municipal de 29 de enero de 2009.
  • Que se emplace a la ciudadanía que quiera expresarse libremente que lo haga de acuerdo con aquello que establece la ordenanza de Convivencia Ciudadana.


En ese Pleno los regidores de Sant Feliu de Guíxols, simple pero gravemente, aprobaron saltarse la ordenanza de convivencia (cuya elaboración tuve el honor de liderar en mi etapa de Regidor de Gobernación y que alguno de los ayer presentes debieron de sancionar como primer edil), llegando a afirmar que pueden hacerlo si lo autoriza el pleno (sic) como han hecho con alguna pancarta, y que no olviden que es algo rayano a una decisión delictiva, hoy tan de moda.

Entiendo que los gritos e insultos de algunos asistentes, que en absoluto son ejemplo de una determinada opción política de color determinado, puedan mediatizar alguna intervención obligando hasta a utilizar un tono no adecuado, aunque también debo reconocer que desde la frialdad y en perspectiva, no sé si hubiera podido tener aguante cuando ayer se produjeron intervenciones insultantes que quisiera pensar se deben a la “cercanía” de las elecciones municipales.

Y algunos pueden entender que me hayan dolido personalmente algunas afirmaciones, sobre todo por provenir de quien provienen.

¿Cómo un regidor puede afirmar que las calles que no están adornadas con lazos amarillo son indignas?

¿Cómo un regidor puede afirmar que el movimiento LGTB es “ideológico”? Es ponerse a la altura del Papa cuando enviaba a los homosexuales al psiquiatra.

Coincido con el Alcalde en que no me gustan los lazos ni las pintadas, que no son otra cosa que gamberradas, pero en su intervención le faltó la decisión que en este caso debía tener.

No tengo ninguna duda de que como si de un debate público se tratara, tendré a oportunidad de la réplica o hasta de otra intervención por alusiones.

    

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada