dijous, 30 d’agost de 2018

¿Yo soy el fascista?


Resulta que lo que yo creía legítimo y correcto es propio de un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que han usurpado el protagonismo social que no tienen, no creer -y manifestarlo con respeto- que la independencia de Catalunya sea lo más positivo para los catalanes, es ser un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que repudian el nacionalismo español, sentirse simplemente catalán y cómodo en España rechazando cualquier tipo de nacionalismo, es ser un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que se han adueñado de nuestras ciudades apelando únicamente a su interés mediático, reclamar que el espacio público no es propiedad de nadie por ser el lugar donde todos nos hemos de sentir cómodos, es ser un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que se disfrazan de defensores de la libertad, reclamar que el ejercicio de la libertad acaba cuando comienza la del vecino, es ser un fascista.

De poco vale haber luchado por la libertad contra la dictadura viviendo en la dictadura. Eso, según esos ictéricos advenedizos es ser fascista.

De poco vale haber aportado pequeños granos de arena para dotarnos de unas reglas de juego y así poder ejercer la democracia, pues según esos ictéricos advenedizos es ser fascista.

Con 61 años y después de haber dedicado la mayor parte de mi vida a la lucha por las libertades, unos ictéricos advenedizos que se han despertado ahora de un ideológico letargo mórbido se atreven a tildarme alegre y frívolamente de fascista.

Pues bien, ellos sabrán. Yo creía que ser fascista era ser intolerante y amenazante, esconderse y desfilar ufano y con superioridad tras banderas y simbología, mostrar “músculo” propio para compararlo con el del otro, hacer ocupación de lo que no les corresponde ni pertenece, e imponer su ley cuando asumen el poder político que no el social, que es simplemente la manera como están actuando esos ictéricos personajes desde el desprecio, el menosprecio y el ninguneo a aquellos que no pensamos como ellos.

Posiblemente algunos dirán, sobre todo esos ictéricos personajes, que ya soy mayor y que eran otros tiempos, pero mis credenciales están ahí, y no son otras que las del compromiso social de muchos años, ejercido y defendido (y que seguiré defendiendo y ejerciendo) junto a muchos compañeros y compañeras que de ese compromiso hemos hecho bandera, sin importarnos ideologías ni posicionamientos personales, siempre y cuando la coincidencia esté en la defensa de la libertad y la democracia.



dimecres, 22 d’agost de 2018

Franco y los desaparecidos


Creo que el objetivo debe ser convertir el Valle de los Caídos en un memorial para que no olvidemos lo acaecido a partir del 1936, y aprendiendo de la reciente historia, no caigamos en los mismos errores que propiciaron un levantamiento militar, una guerra civil y 40 años de falta de libertades.

Pienso así que ese faraónico monumento debe ser el punto en encuentro de todos, donde los posicionamientos ideológicos de hace más de 80 años y que la mayoría de españoles no vivimos (aunque muchos sufrimos la consecuencias), deberían pasar a segundo plano, convirtiendo ese espacio en el centro pedagógico de la concordia, sin vencedores ni vencidos, para que en un futuro cercano podamos catalogar como lejana anécdota aquello de las dos Españas.

Ya manifesté mi desacuerdo en una ocasión cuando el sacar los restos de Franco del valle de los Caídos se convirtió en un objetivo prioritario, pues creo que no hay mayor “castigo” para Franco y sus seguidores que “quitarle” todos los privilegios como cadáver, y ponerlo a la misma altura que aquellos a los que por acción u omisión ajustició, dejándolo en compañía de todas estas miles de víctimas para que puedan mantenerlo señalado durante toda la eternidad.

Porque además creo que flaco favor se hará para conseguir pasar página y avanzar en dosis de concordia, que no olvidar, si contribuimos a convertir otro punto de la geografía española donde se inhumaran los restos, en un lugar de peregrinación n el que aquellos que añoran la falta de libertad de esos años podrán reunirse para ensalzar la figura de Franco.

¿No sería mejor y más positivo dedicar totos los esfuerzos y recursos en localizar, exhumar y dar sepultura a todas y todos los miles de españoles que todavía hoy están en fosas comunes y cunetas, sin obligar a los familiares a “mendigar” ayudas o a invertir recursos personales?

¿No sería lo más justo y gratificante para las familias de los desaparecidos durante guerra y dictadura, que el Estado tomase la iniciativa efectiva, y así permitir honrar los restos de sus seres queridos?

No soy conocedor de que nadie de mi familia esté desparecido y que presumiblemente esté tendido en alguna cuneta o fosa común, pero sí conozco a varios compañeros y amigos que están o han estado en esa dolorosa situación, y me atrevería a afirmar que su prioridad es localizar a sus familiares para darles sepultura, y no el ánimo de venganza contra los del “otro bando”.


dijous, 16 d’agost de 2018

Mañana contra el terrorismo un solo corazón


¡Desnaturalizados! Ese es el calificativo más suave que se me ocurre para tildar a esos “hijos de la gran chinganga”, como dirían los mejicanos, que aprovechándose de la acción asesina de unos terroristas, intentan argumentar y justificar sus espurias intenciones y deleznables actos.
No les importan los 16 muertos que ocasionaron los terroristas en Barcelona y Cambrils, mañana 17 de agosto hará justo un año.
Para estos descerebrados, “marcar paquete” y esconder así su cobardía es lo primordial; la misma cobardía con la que actuaron aquellos terroristas, i seguro que con el mismo sentimiento de frustración por no haber conseguido un mayor número de víctimas
¡Qué nivel de podredumbre personal!, porque sólo podrida puede ser el alma de aquellos que intentan capitalizar el dolor ajeno, haciendo acusaciones sin sentido sin importarles el daño causado ni el que causarán.
Porque no sólo se les ocurre acusar de complicidad al estado español con el estado islámico en la preparación y perpetración de aquel acto, acusando directamente de terroristas a todos los catalanes que se consideran españoles.
Porque no sólo se atreven a acusar de ineficacia e ineptitud a unos cuerpos policiales, enfrentándolos a otros.
Ya se atreven hasta a decidir, juzgar y cuestionar los sentimientos de cada uno, coartando la libertad de poder recordar colectivamente aquel acto terrorista, ratificar la condena explícita y manifestar la solidaridad con las víctimas.
¡Y me jode! Claro que me jode esa muestra de cobarde e indecente crueldad, sobre todo cuando proviene de gente que no ha vivido de cerca un atentado, y que se atreve a ponerse en el lugar de aquellos que lo han sufrido.
Pero lo que más me jode y me frustra es ver cómo personas a las que yo creía con dos dedos de frente, con sentimientos arraigados por haber reivindicado siempre desde la solidaridad, ahora se hacen eco y avalan a esos destripaterrones, con tanta bajeza moral como falta de vergüenza.
Como dice uno de los lemas que mañana acompañará al acto de recordatorio en Barcelona, que no de homenaje, “contra el terrorismo sólo debería haber un solo corazón”
¡Y bajo esa premisa seguiré actuando!


dimecres, 15 d’agost de 2018

Ara reclamen la retirada a SFG?


Ja fa mesos que moltes ciutats, també Sant Feliu, pateix un invasió de color groc  que malgrat disfressar-se de legítima reclamació de llibertat de presos polítics -per a mi polítics presos-, no deixa de ser la bandera i la simbologia representativa d’aquells que també legítimament, reivindiquen la independència de Catalunya.

A Sant Feliu només les xarxes socials han sigut la balconada des d’on els ciutadans i ciutadanes que condemnen l’ús abusiu de l’espai públic han manifestat el desacord, no responent a la provocació d’aquells que conviden també a penjar altres elements reivindicatius de signe contrari, contribuint interessadament a visualitzar un increment de tensió i confrontació, així com a malmetre la imatge de la ciutat.

Com he dit en més d’una ocasió, crec que l’espai públic no és de ningú, el que implica que ningú pot utilitzar-ho per interessos particulars, tant siguin personals o col·lectius, i és l’Administració, en aquest cas la local, qui ha de gestionar-ho en benefici de tota la població, cosa que no ha fet l’Ajuntament de Sant Feliu amb el beneplàcit i/o tolerància de tots els partits amb representació al Consistori.

Si la gran majoria de militants del PSC, com em consta que és així, ha rebutjat aquesta okupació colorista des d’un principi, cal preguntar-se quins interessos estratègics han fet que sigui ara quan reclamin la “neteja” de la ciutat.

Per què han estat sords durant a tots aquests mesos a les veus que hem reclamat un i altre cop la retirada de pancartes, llaços, pintades i cartells, i que es respectés la correcte utilització de l’espai?

Si aquesta moció del PSC no respon al postureo i tacticisme pre-electoral i pactat, quina actitud tindran cadascú dels partits que conformen el Govern Municipal el dia després de que s’aprovi o rebutgi l’esmentada proposta?