dijous, 24 de maig de 2018

La palabra, un arma de futuro


Aún a riesgo de ser insultado y vilipendiado, no me quedaré callado como un mero espectador, y continuaré provocando el debate que permita confrontar ideas y opiniones desde el sano diálogo, pues siendo cierto que las palabras pueden ser un arma letal no dejan de estar cargadas de futuro, tal y como decía Celaya de la poesía.

Porque  aunque la visión particular de futuro se corresponda con nuestro presente o nuestro pasado, siempre aspiraremos a que se convierta en ese futuro que estamos condenados a compartir, y merece la pena que hagamos todos los esfuerzos posibles para diseñarlo.

Ya hemos dilapidado demasiado tiempo, pues la complacencia contemplativa por miedo, comodidad o complejo de unos,  y la interpretación de aquiescencia a sus planteamientos que de esa actitud han hecho los otros, ha provocado un relato endogámico y monótono al que todos hacen oídos sordos, y que no puede ser la base sobre la que reconstruir nuestra obligada convivencia.   

Ahora nos toca actuar a los ciudadanos y ciudadanas, apartando y relegando con energía a aquellos que aparentemente apuestan por el diálogo, pero que en realidad solo quieren utilizar la palabra como arma para poner en valor las discrepancias.

Apelando de nuevo a la poesía de Gabriel Celaya.

"Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan (mos)
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo".


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