divendres, 20 d’abril de 2018

La de Rivera, una baja más en la UGT


No dudo que sea significativo que Albert Rivera se dé baja de la UGT, y no porque sea político y líder de un partido ideológicamente de derechas, sino principalmente por los motivos que alega, pues la pluralidad y diversidad que estamos reclamando los ugetistas, sobre todo en Catalunya, es uno de los principios básicos de la UGT, y ello permite que todos los trabajadores y trabajadoras como tal, puedan estar afiliados con independencia de su ideología política.

Por ello hay afiliados, y más de uno ha tenido y tiene responsabilidades ejecutivas,  que militan o simpatizan con partidos tanto de izquierdas o de derechas. Como muestra lo que ha ocurrido en la UGT de Catalunya en los últimos tiempos donde, por ejemplo, la gerencia estuvo en manos de un alto cargo de CDC o una Consellera también de Convergencia, postulada como Presidenta de la Generalitat, también tuvo responsabilidades sindicales. Y supongo que nadie pondrá en duda de que CDC es la derecha catalana.

Cabe afirmar que en la UGT puede estar quien quiera, siempre que se respeten sus principios y entendiendo que la UGT se define como sindicato de orientación socialista.

O sea que ésta debería considerarse como la lamentable baja de un afiliado, al mismo nivel como las otras muchas bajas que se han producido últimamente a causa de los mismos motivos que alega Rivera, y que han provocado que compañeros y compañeras con decenas de años de lucha sindical, hayan decidió abandonar la militancia.

Porque repito que la preocupación que debemos tener en la UGT son los motivos que provocan las bajas, que debo decir que yo también comparto en gran medida, aunque el hecho de ser socialista y ugetista más allá de ser un simple trabajador, me impide abandonar el barco y dejar la UGT en manos de aquellos que aparentan no importarles los principios del sindicalismo de clase, y que olvidan cual es la principal razón de ser de la Unión General de Trabajadores que en 1988 fundó Pablo Iglesias en Barcelona.

Por mucho que se quiera no puede obviarse la realidad, disfrazándola con reivindicaciones de espacios de diálogo y entendimiento que serían legítimos desde la transversalidad social, pues  el día 15 de abril fue el colofón a esa deriva en que la UGT está cayendo en los últimos tiempos, pues no sólo avaló, sino que también explicitó, hizo visible y protagonizó una movilización a favor de la independencia de Catalunya, exigiendo la exculpación de los políticos presos por sus actos en contra del orden constitucional y estatutario, y eso es como afirmar que los afiliados a la UGT estamos con el proceso independentista, algo que es radicalmente falso.



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