diumenge, 22 d’abril de 2018

Cruces amarillas en la playa, ¡no!


Seguro que mereceré el insulto, el menosprecio y hasta el menoscabo, pero quiero manifestar públicamente mi opinión, pues me parece deplorable la imagen, como la de la fotografía que me han hecho llegar, de la playa de Sant Feliu llena de cruces amarillas, y que el Ayuntamiento haya autorizado una acción como esta.

Quiero pensar que el Equipo de Gobierno ha utilizado su habitual “oídos sordos” de manera inconsciente (porque de hacerlo conscientemente sería de Juzgado de Guardia), y ha hecho caso omiso a los comentarios que algunos visitantes hacían al ver espectáculo que bajo esa “Primavera Republicana” se había convocado ayer en los Jardines Juli Garreta, es decir, en uno de los puntos de referencia de la ciudad, como aperitivo al desaguisado irresponsable que nos ha acompañado este fin de semana.

Porque ayer día 21 era el primer sábado con un tiempo más que primaveral, lo que hacía prever una buena afluencia de visitantes, que además podía ser un banderín de enganche de cara al puente de la semana próxima.  

Porque somos una población que tiene como principal elemento de dinamización económica y social la industria turística, y eso implica contemplar muy diversas sensibilidades.

Y porque hay espacios de la ciudad, infrautilizados, que podrían ser tan o más adecuados, por ejemplo el Guíxols Arena, donde los pocos participantes al acto de ayer podrían haber hecho lo mismo, sin abrir la posibilidad de los daños colaterales que sí provocaron ayer.

Pero es que hoy, colofón de esa “Primavera Republicana”, ha sido el punto de inflexión y del sinsentido lo que,  como me comentaba ayer un vecino de Llagostera habitual de nuestro mercado dominical y de pasar gran parte del domingo en nuestra ciudad con su familia, ha forzado a más de uno a desistir de disfrutar de Sant Feliu, aún siendo independentista como es este vecino de la población vecina.

Hoy en el Paseo y Rambla, Sant Feliu recibía una “tractorada”, el Mercado dominical y actividades relacionadas con la Diada de Sant Jordi, lo que auguraba mucha gente en esa zona.

Pues bien, de manera harto incomprensible se autoriza un pasacalles con la magnífica actuación de Percussió Ganxona, pero creo que “hoy no era el día” para que pudiésemos disfrutar de su espectáculo.

Y a renglón seguido se autoriza que en la playa se haga una plantada de cruces amarillas, impidiendo, ya “a priori” que algunos vecinos y visitantes pudiesen hacer uso de ella con comodidad.

Desconozco qué tipo de ascendencia política tienen los organizadores para haber obtenido el permiso municipal, aunque es fácil imaginarlo a pesar de que en los carteles no aparece ninguna  organización ni entidad legal que se responsabilice del acto.

Me gustaría suponer que quien haya pedido esa autorización, persona física o jurídica, abonará el coste correspondiente a las tasas por ocupación de espacio público y utilización de material municipal, porque sólo faltaría que hubiese sido el propio Equipo de Gobierno quien se hubiese autorizado.

Y del mismo modo me gustaría también suponer que algún Grupo Municipal pedirá explicaciones sobre este tema, porque aquí no se trata de posicionamiento político, sino de coherencia y responsabilidad con el conjunto de los ciudadanas y ciudadanos, residentes o visitantes, que tenemos el derecho de hacer uso del espacio público sin sufrir injerencias de índole social o político, y seguro que también económico


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