dilluns, 30 d’abril de 2018

Accesos al puerto de Barcelona, en manos de la Policía Portuaria


El puerto de Barcelona ha sido el laboratorio del sistema portuario, y así se ha hecho patente a la vista de las reiteradas intenciones y iniciativas para privatizar y/o externalizar diferentes servicios, con el único objetivo de alimentar intereses empresariales privados bajo el argumento, muchas veces falaz y torticeramente utilizado, de que la iniciativa privada debe tener protagonismo en la gestión de los puertos, cuestión por otro lado en la que siempre he estado de acuerdo.

Desde la UGT siempre hemos defendido que la gestión del sistema portuario debe ser viva y debe adaptarse a las exigencias de los usuarios, y por ello hemos impulsado y participado en foros de análisis y estudio que permitan encontrar fórmulas consensuadas para mejorar los resultados en las diferentes Autoridades Portuarias, atendiendo a la singularidad de su hinterland y a su propia especialización, pero entendiendo que el modelo lo integran todas las infraestructuras del estado como servicio público esencial.

A nivel general, jamás hemos rechazado el diálogo y la negociación, sino todo lo contrario, y por ello hemos participado en las sucesivas modificaciones de la Ley de Puertos, frenando redacciones y articulados realmente lesivos; y en ese sentido no hemos tenido reparos en analizar el propio modelo, haciendo propuestas específicas que afectaban también a la gestión.

Y por ser objeto de debate la intención del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de cuestionar alguna función que hasta ahora realizaba la Policía Portuaria, que fue a propuesta de la UGT tras una resolución tomada en una jornada específica celebrada en Santander allá por el 2003, que la Policía Portuaria tenga la consideración de Agente de la Autoridad Portuaria y que aún siendo insuficiente, representó una mejora y un freno a las pretensiones que hacia este colectivo tenía el Gobierno del Estado.

Y a nivel particular en el Puerto de Barcelona, desde la UGT siempre se han planteado y aceptado  estudiar todo tipo de planteamientos, y aunque beligerantes ante cualquier iniciativa que conllevase privatizaciones y desembocase en la desaparición de servicios prestados en gestión directa -lo que implica eliminación de puestos de trabajo-, la UGT en la APB siempre ha “confrontado” con diálogo y argumentación.

Y aquí quiero recordar que desde la representación legal de los trabajadores en la APB, en la que UGT era mayoría, se hizo la propuesta inicial para frenar la privatización y desaparición de los servicios de conservación (talleres), acordando un sistema novedoso que se exportó también a diferentes instalaciones portuarias.

La pretensión de privatizar los accesos a la zona portuaria ya fue objeto de debate y confrontación hace 20 años, con los mismos argumentos que ahora alega la dirección de la APB, y que en aquel momento fueron rechazados por la autoridad laboral (Inspección de Trabajo), pues tuvo en cuenta las propuestas que hacían los trabajadores para mejorar  el servicio que prestaba la Policía Portuaria, atendiendo a los cambios que se estaban produciendo.

Y puedo asegurar que las contrapartidas que daba la Dirección de la APB en aquel momento eran apetecibles, aunque tan fiables como si de un caramelo envenado se tratara a tenor de los argumentos que se presentaban, pues apelar a la confianza en el futuro, cuando se argumenta que “se renuncia al control de accesos para dedicar más recursos a la seguridad interna del recinto portuario”, era como mínimo un absurdo.

Era un sinsentido y supongo que sigue siéndolo, pues si  los parámetros de seguridad no han cambiado en los últimos tiempos (y no hace mucho tiempo era responsable político de un cuerpo policial), es en los accesos donde es más efectiva la prevención de posibles incidencias en seguridad, y no podemos obviar la importancia estratégica que tienen los puertos, en particular el de Barcelona.

Creo que renunciar a que la Policía Portuaria siga controlando los accesos al puerto es abrir la puerta a la reconsideración de la propia Policía Portuaria y generar dudas sobre su continuidad como tal, al mismo tiempo que representa un freno para la legítima reivindicación de ser considerados como Agentes de la Autoridad, al mismo nivel que cualquier Fuerza y Cuerpo de Seguridad del Estado.

Creo que se debe seguir siendo beligerante contra las privatizaciones, pues a pesar de posibles prebendas, seguro serán “pan para hoy y hambre para mañana”


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