diumenge, 15 d’abril de 2018

15-A. Transversalidad no, solo independentismo.


Pueden ponerse como quieran, de perfil, de frente, de cúbito supino o de cúbito prono pero hoy, fuere cual fuere el lema de la manifestación, los 315000 asistentes han participado en una movilización que reivindicaba  la independencia de Catalunya, pues a pesar de la pancarta de cabecera “por los derechos y las libertades, por la democracia y la cohesión, os queremos en casa!, lo realmente importante eran las esteladas, los gritos de “Puigdemont President”, “República catalana” y la falsa denuncia de que “hay presos políticos”.

Como si los catalanes que no creemos que una Catalunya independiente dará respuesta a nuestras inquietudes y problemas no fuésemos demócratas, Lo que ocurre es que creemos que el correcto ejercicio de la democracia, se debe basar en el respeto a las pautas y normas de que en democracia nos hemos dotado.

Como si los catalanes que no creemos que una Catalunya independiente dará respuesta a nuestras  inquietudes y problemas no creyésemos en la libertad y en el blindaje de nuestros derechos, defendiéndolos con unas y dientes. Lo que ocurre es que muchos de nosotros nos lo hemos tenido que ganar a pulso y a otros, como decía un gran amigo, “las boinas les han caído puestas”.

Como si los catalanes que no creemos que una Catalunya independiente dará respuesta a nuestras inquietudes y problemas fuésemos los culpables de haber generado fractura política, social y económica. Lo que ocurre es que necesitan culpables para esconder el fracaso y las mentiras de un proceso simplemente fallido.

Hoy los 315000 asistentes a esa manifestación, que es mucha gente, han querido mostrar al mundo sus legítimas reivindicaciones independentistas, y lo han hecho ante más de 47 millones de conciudadanos españoles, más de 7 millones de ellos ciudadanos de Catalunya, y para ello han reclamado que el estado deje a sus líderes en libertad, obviando que es la justicia, el poder judicial y no el político, quien tiene preventivamente presos a estos políticos por sus actos, no por sus ideas.

Quizás lo coherente hubiese sido reclamar con toda la vehemencia posible, como yo hubiese hecho, que la justicia actúe con toda la celeridad del mundo, como medio para evitar prisiones provisionales por acusaciones consideradas injustas. Pero claro, eso propiciaría la posibilidad de que fuesen sentenciados, cuando el objetivo es la impunidad.

Hoy, lamentablemente, los organizadores de esta movilización han minimizado y menospreciado aquel concepto que a muchos nos permitía mantener la esperanza de poder recuperar la normalidad en la convivencia social, anunciando una convocatoria falsamente transversal, -porque transversalidad es el concepto que han prostituido,- simplemente para justificarse y esconder su verdaderas intenciones, que desde luego parecen pasar por el mantenimiento de la confrontación.     

Han vendido esta movilización con el objetivo de “poner en valor la gestión e implementación de sinergias transversales”, que es simplemente no decir nada.



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