dilluns, 19 de març de 2018

Reflexiones íntimas en el día del padre


Sin duda, una de las mayores responsabilidades que puede tener una persona es la de ser padre, pero sobre todo, intentar ejercer como tal.

Poder hacerlo por partida quíntuple, como es mi caso, no implica necesariamente multiplicar por cinco esa responsabilidad pues el ejercicio paterno, con todo lo que conlleva, no depende de la cantidad de hijos que uno puede tener a su cargo, pues eso sería como hacer un reparto de dedicación entre ellos, y eso es imposible.

Yo he intentado ser un buen padre y he puesto voluntad pare conseguirlo, ¡como todos los padres!, pero soy consciente de que afirmar haberlo logrado no sería honrado por mi parte.
Mi aspiración sólo llega a que mis hijos reconozcan que he intentado ejercer como padre y que se sientan orgullosos de mi esfuerzo, como yo reconozco sentirme orgulloso de ellos, afirmando de manera fehaciente que las felicitaciones que hoy recibo, son por haberme permitido intentarlo, sin olvidar que hubiese sido imposible si el matriarcado de Gloria.

De por sí, el Día del Padre es un día difícil para mí y que normalmente me lleva a la reflexión, pero este año aún más, pues he caído en la cuenta de que me he convertido en el máximo referente familiar, en cuanto a figura paternal se refiere, pues más “arriba” que yo ya no queda nadie –ni padres, ni suegros, ni abuelos, ni tíos-, y eso es duro, por mucho que sea “ley de vida”.

Pero no quiero caer en el desasosiego, y únicamente quiero manifestar con alegría mi orgullo de poder ejercer como padre de mis cinco hijos e hijas (Victor, Joan Marc, Raquel, Sergi y Laura); sin olvidar tampoco a sus “costillas” de quien quiero también ejercer como padre, Mamen, Mari Carmen y Javi; de poder ejercer de abuelo de sus hijos, mis nietos Iván (que hoy cumple 6 años), Emma y de aquí unas fechas de Bruna; pero siempre reconociendo que he podido hacerlo con el beneplácito de su madre.

Les puedo asegurar que lo he intentado, aunque reconozco no haber alcanzado las cotas de éxito que hubiese deseado como sí hizo mi padre, por lo que únicamente puedo desear que mis hijos tengan de mi el recuerdo y la admiración que yo siento y sentiré por mi padre.


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