dimecres, 13 de desembre de 2017

Sin pudor ni sonrojo

Que a esta campaña electoral se la pueda calificar como la más atípica de la historia de nuestra democracia no esconde que también se la pudiese adjetivar de alguna otra manera, aún a riesgo de que alguno de sus protagonistas se sintiese aludido y avergonzado.

Y no por los compromisos electorales, que es un apartado que con toda seguridad merece un capítulo aparte, sino por todas aquellas aportaciones tóxicas que algunos irresponsables están vertiendo para deslegitimar este proceso electoral, intentando crear desconcierto y dudas en el grueso del electorado.

Sin pudor ni sonrojo afirman que se ha inflado el censo en más de 200000 personas, obviando que al margen de ser los ayuntamientos los que facilitan los datos del padrón. ese censo se cerró el 1 de agosto.

Sin pudor ni sonrojo exigen la presencia de observadores internacionales, afirmando tácitamente que se pondrán trabas a que los ciudadanos puedan votar con total normalidad, olvidando que en cada mesa electoral ubicarán, porque así lo han anunciado, un interventor de su partido.

Sin pudor ni sonrojo, afirman que harán un recuento paralelo poniendo en duda la honorabilidad de los miembros de las diferentes mesas electorales escogidos por sorteo público, así como de los funcionarios que asesoran y dan fe de la mecánica del proceso.

Sin pudor ni sonrojo, preguntan reiteradamente si se respetarán los resultados, obviando decir que para ellos ese respeto es legalizar la ruptura.

Y por último, sin pudor ni sonrojo, al entender que sus intereses pasan por la confrontación contra todo y contra todos,-también contra ellos mismos,- no les importa poner en peligro la propia democracia, aunque paradójicamente están participando en un proceso democrático.

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