dilluns, 18 de desembre de 2017

Ante un 21-D, un debate decepcionante

Ayer un analista afirmaba que en un debate electoral no se puede ganar, únicamente se puede perder. Y si tiene razón, que la tiene, en el debate que siete candidatos de los que se presentan a las Elecciones Autonómicas de Catalunya del 21-D protagonizaron en la Sexta todos resultaron perdedores, y desaprovecharon una magnífica ocasión para mostrarse como  "7 magníficos" que, cada uno con su visión particular, podían ser la respuesta a las inquietudes que tienen los catalanes y catalanas.

Desde luego, si su intención era dirigirse y convencer a los encasillados como aún "indecisos" creo que erraron estrepitosamente, y en líneas generales siguieron trasladando el desconcierto político que nos invade y que es el espejo de la fractura social en la que estamos sumidos.

Da la sensación que afrontaron el debate con el claro y pobre objetivo de dejar en evidencia al adversario desde la descalificación y el reproche, haciendo aflorar un rencor desmesurado a la vez que contenido que se hacía evidente en las miradas, aunque debe reconocerse el esfuerzo titánico que seguro hicieron para que no se visualizasen salidas de tono ni intervenciones con cajas destempladas; actitud que personalmente agradezco.

Pero ese "todos contra todos" rozó el esperpento y el ridículo, pues al olvidarse en líneas generales de aportar propuestas serias que uno esperaría de un candidato a la Presidencia de la Generalitat resultaba muy fácil que uno se metiese consigo mismo y llegase a contradecirse, mostrando una incapacidad manifiesta para gestionar Catalunya.

Cárcel, presos, 155, democracia, dictadura, violencia, independencia o pactos post-electorales fueron muy posiblemente las palabras más utilizadas, llegando al extremo de afirmar uno de los candidatos que en estas elecciones sólo se decide entre el "155 sí o 155 no" como si, por ejemplo, las escoles Bressol, el empleo, la educación, el medio ambiente, la vivienda, la dependencia, la economía o la sanidad no tuviesen importancia.

Únicamente dos candidatos fueron capaces de hacer aportaciones tangibles para afrontar una nueva legislatura: las CUP, con el utópico discurso, aunque para ellos coherente, basado en la nacionalización, y el PSC que intentó desgranar, en el poco espacio de tiempo que da un debate, los ejes de su programa.

El resto se parapetó lamentablemente en esos bloques que separan el nacionalismo de uno u otro bando, y que por recurrente cada vez es más rancio.

Quiero pensar que si la cara es el espejo del alma, lo percibido ayer en ese debate espero que no sea el espejo de lo que nos espera si esos políticos lideran políticamente Catalunya a partir del 21-D, porque no podemos olvidar que todos, gobiernen o no, teniendo más o menos valores desde una u otra visión, tendrán cierta corresponsabilidad, y se me generan dudas de su capacidad para gobernar Catalunya desde el desgobierno, tal y como auguran las  encuestas.

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