diumenge, 26 de novembre de 2017

El whatsapp de la Policía Municiapl de Madrid

Reconozco que me molesta y me produce rechazo la gente que piensa como esos policías municipales de Madrid que, a través de un grupo de whatsapp, muestran un profundo sentimiento xenófobo, a la vez que una indiscriminada animadversión, inquina y malos deseos contra jefes, compañeros, políticos o periodistas, hasta el extremo de manifestar su coincidencia política con ideologías tan sangrantes como las del propio Hitler.

Cabría preguntarse si son los únicos que piensan de igual modo, y solo cabría responderse que no, pues al margen de estar cuestionando la manera de pensar llegando a hacerla punible (algo  realmente preocupante), solo es necesario hacer un recorrido por las redes sociales  para ver entradas y opiniones que defienden tesis similares a las de esos personajes.

De manera implícita o explícita se opina sobre emigrantes y refugiados, sobre enaltecimiento de figuras fascistas, sobre violencia de cualquier tipo, sobre las capacidades de políticos, sobre los daños o insultos que merece algún personaje público y/o privado, sobre amenazas generalizadas, sobre... ¡Y no pasa nada!

Preguntémonos también cuántas veces se ha deseado delante nuestro alguna desgracia hacia alguien al que se odia porque ha molestado, agredido o simplemente porque tiene ideas diferentes; o cuántas veces se ha deseado que se muera de hambre un político; o se ha deseado que exploten, por ejemplo, bancos con banqueros dentro; o deseado que venga "otro Franco" a poner orden; o deseado que alguien se pegue una "hostia" y que acabe sin dientes; o deseado que alguien acabe con las piernas rotas; o....

Yo estoy en varios grupos de whatsapp de todo tipo, y de alguno de ellos he huido porque las conversaciones virtuales que allí se producían no eran de mi agrado y, en algunos casos, eran parecidas a estas. Es tan sencillo como decidir no estar ni participar en según qué foros, pues desde el respeto a la libertad de pensamiento de cada persona, está la libertad de compartir espacio mental con ella.

Porque repito, creo que se está poniendo en tela de juicio la libertad de pensamiento, que aunque contenga miles de malos deseos (que para otros pueden ser buenos), no deja de ser la opinión de unos energúmenos que tienen la libertad de opinar lo que quieran, mientras esa opinión se vierta o "vomite" en la privacidad.

Otra cosa sería si esas manifestaciones se produjesen en un ámbito público donde, y también cuestionable, se podría discutir sobre la línea de la libertad de expresión, y nos iríamos a la incitación a la violencia que seguro sí sería punible.  

Creo que únicamente si ese grupo de whatsapp es una herramienta oficial de trabajo, sustentada y puesta a disposición de esos "penosos" agentes de la policía por el Ayuntamiento, para el desempeño de sus funciones, podría considerarse la existencia de algún tipo de falta; de otro modo, por muy policías locales que sean, se está elevando a la categoría de delito el derecho a pensar como cada uno quiera, y así es como actuaría el autor del Mein Kaft, al que esos personajes admiran.

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