divendres, 20 d’octubre de 2017

Yo no tenía hastag como los #jordis

Era uno de mis primeros días como Secretario de Organización de la Federación Nacional de Transportes, Comunicaciones i Mar, cuando recibí la llamada de una Sargento de la Guardia Urbana de Barcelona con el que hacía mucho tiempo que no tenía contacto, a pesar de haber crecido juntos.

Se interesaba por una manifestación de los trabajadores de Telefónica por la que había solicitado permiso, recordándome entre otras cosas que yo era el responsable de todo lo que aconteciese en ese acto.

Debo reconocer que su aviso despertó cierta preocupación, pues en este tipo de acciones donde hay mucha participación es muy difícil controlar a la gente,  aunque mi confianza en la responsabilidad de los trabajadores no se vio defraudada, ni en aquella concentración ni en las muchas que después tuve que "avalar" en el desempeño de mi cargo, por lo que jamás me vi en la tesitura de responder ante la justicia.

Supongo que si se hubiese destrozado algún vehículo policial o particular, o se hubiese roto mobiliario urbano, o se hubiese arengado a actos conflictivos, o no se hubiesen respetado horarios ni recorridos autorizados, hubiese sido acusado, citado a declarar (posiblemente la citación la hubiese entregado este amigo mío, que hoy paradójicamente es uno de los firmes defensores de los llamados "#jordis"), y tras la imputación y posteriores medidas cautelares (si así lo decidiese el juez), juzgado por los hechos por mi provocados.

Aunque asumido por mi responsabilidad organizativa, era un riesgo fruto del convencimiento de que estaba luchando por lo que creía, utilizando mi libertad de expresión, de manifestación y de conciencia para defender los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Buscando el paralelismo, me pregunto sobre las diferencias que hubiesen existido si en una de aquellas concentraciones que yo avalaba hace ya muchos años se hubiesen provocado situaciones similares a las del 20 de setiembre, que no podemos obviar que fueron convocadas de manera irregular, al contrario que aquellas por las que yo había de obtener el correspondiente permiso.

Si se hubiesen producido actuaciones y acciones conflictivas, como sucedió en las del 20-S, seguro que hubiese tenido el apoyo incondicional de mis compañeros, y con toda seguridad hubiese recibido las muestras de solidaridad manifiesta de muchos trabajadores y de parte de mis vecinos, pero estoy seguro que a pesar de la presión la justicia, aunque se la pueda considerar injusta, hubiese sido aplaudida al seguir actuando como debe actuar, tal y como ha sucedido en casos similares ligados a la reivindicación laboral.

Creo que ni el independentismo ni sus actores pueden pretender tener patente de corso para entablar acciones fuera de la legalidad, basándose en una falsa libertad de expresión y de manifestación que no corresponde a la realidad, como tampoco lo hubiese hecho en aquellas a las que hacía mención.

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