dimecres, 16 d’agost de 2017

España federal, no un poquito federal

Tenía que llegar el momento, y aquel clamor silencioso que acompañaba al escepticismo con que se acogió la llamada plurinacionalidad que el PSOE aprobó en su congreso, debía dar paso a la exigencia para aclarar y desarrollar ese titular, que vistas las voces discordantes de los máximos dirigentes del partido, no era más que un anuncio no consensuado y presentado de cara a la galería.

Tenía dudas, ¡muchas dudas!, pero también la esperanza de que la aplicación práctica de ese plurinacionalismo, podía ser el eje sobre el que girase la necesaria modificación constitucional, y que sirviese para sustentar y desarrollar lo que debería ser la España Federal.

Pero parece no ser así, o como mínimo los que hicieron aquella propuesta no lo tienen claro, aunque cabía imaginarlo cuando en aquel debate de las primarias del PSOE el que hoy es Secretario General quedó descolocado a la pregunta de si sabía lo que era una nación. Debo reconocer que si me hiciesen a mi esa pregunta, y teniendo en cuenta el contexto actual, también me resultaría difícil responder.

Federalista convencido, y desde la seguridad que es el modelo que mejor responde a los intereses del conjunto, entiendo la España federal como una unidad de cohesión, pero con la suficiente asimetría para responder a la realidad de todos y cada uno de los territorios, a la vez que evitando aquellos tratamientos “nobiliarios” que responden a supuestas realidades históricas,

Si para colmar expectativas de los territorios que conforman la España federal se les debe dar el título de nación, pues que la división territorial física sea esa. A partir de aquí será ya una cuestión casi personal y no territorialmente colectiva el afloramiento de sentimientos nacionalistas, legítimos y perdurables, pero que cada vez irán retrocediendo ante la practicidad del modelo.

Pero lo que no tiene razón de ser, a mi modesto entender, es una España federal a la carta, donde cada uno de los territorios pueda escoger si quiere federarse o no, porque ello sí que sería romper el necesario equilibrio, y hacer de la solidaridad un elemento distorsionador.

Creo que estamos en el momento de las apuestas valientes y claras no supeditadas a intereses de estructuras partidistas y por ello el PSOE, desde la responsabilidad de haber liderado la idoneidad de este modelo territorial, debe mostrar con credibilidad y sin ápice de mojigatería política, su propuesta de una España federal, pero no un poquito federal como algunos pretenden que sea.

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