dissabte, 20 de maig de 2017

Primarias PSOE: Tenía claro a quien no votar, pero hoy sé a quien votaría

Son las primarias para elegir al secretari@ general del PSOE, o al menos para eso estaban convocadas, y a la expectación general se ha unido también cierta preocupación por el resultado.

Creo que debería ser un proceso interno que obligase a la militancia a elegir entre uno de los modelos de partido que cada candidato propone, pero siempre desde el respeto a los principios ideológicos, políticos y/o sociales que desde su fundación tiene el PSOE para alcanzar sus objetivos, pues por mucho que alguno de los candidatos afirme, el PSOE puede cambiar su formas, pero jamás reformular sus principios.

En todo caso serían las estrategias para alcanzar esos objetivos lo que podría representar el factor diferencial entre los tres candidatos, aunque sigo pensando que este es un tema que ahora no toca, pues las estrategias dejan de ser efectivas cuando se hacen públicas, y en teoría aún falta tiempo para que el PSOE pueda poner en práctica su tacticismo para hacer realidad el poder asumir la responsabilidad de gobernar.

Pero uno de los candidatos afrontó este proceso electoral interno como  una batalla para alcanzar la Presidencia del Gobierno con una propuesta unilateral de programa electoral, que será el que presentará el PSOE si se le elige como Secretario General, cuestión harto significativa y rayana a la incoherencia, cuando uno de los argumentos que esgrime a su favor es el reclamar la total participación de la militancia en este partido.

Esta manera de actuar, positiva si hubiese respondido a otra mecánica del sistema de primarias que obligase a tener en cuenta la permeabilidad y no la percepción personal de los candidatos, desembocó en tres situaciones. Una, que todos los candidatos se viesen obligados a presentar un programa de gobierno buscando también elementos de no coincidencia; dos, que los candidatos dejasen de priorizar la unidad interna, que jamás debe ser puesta en peligro por un proceso de primarias; i tres, que el programa electoral que presentan, legitime a los ciudadanos, sean militantes o no, a opinar y a hacerles aquella pregunta obligada en todos los comicios electorales.

Los candidatos hablan mucho de compromisos de futuro, en futuro y jugando siempre con la habitual ambigüedad que los políticos usan en una campaña electoral (haRÉ, llevaRÉ a cabo, pondRÉ, construiRÉ, …RÉ). Pero candidato, no me diga lo que hará si no lo acompaña explicando el cómo lo hará; y aquí, si se ha tenido la responsabilidad de leer y escuchar las propuestas electorales de los tres candidatos que afectan al conjunto de la ciudadanía y no solo a los militantes del PSOE, creo que sí hay diferencias, tanto en concreción como en la manera realista de afrontar la mayoría de aspectos que hoy preocupan al conjunto de la sociedad.

Y como muestra un botón. Los tres programas hablan prácticamente de los mismos temas y tienen los mismos objetivos pero, por ejemplo, hablar con concreción de logística, de corredores o de infraestructuras, hasta de puertos, le da al candidato y su programa un valor añadido.

O tratar la cohesión y organización territorial, defendiendo sin ambigüedades ni divagaciones la Declaración de Granada implica coherencia y compromiso con lo resuelto en el seno del PSOE, huyendo de hacer propuestas que no dicen nada, inventando nomenclaturas de  “nacionalismo de orden cultural”, que solo sirven para tranquilizar a aquellos que aspiran a que el término la nación sea la transición para “crear estado”.

Me defino como social demócrata, pues desde el ejercicio de la política quiero alcanzar las más altas cotas de mi utopía socialista, y eso implica huir de aquellos compromisos que se basan en convertir el dogmatismo utópico en promesas electorales, aún a sabiendas que son imposibles de cumplir en su totalidad; y eso al final genera simplemente frustración y que, a mi modesto entender, ha sido la que ha alejado a la ciudadanía de esa social democracia en la que creo.

Como ciudadano que se verá “afectado” de lo que decidan los militantes del PSOE al elegir al Secretari@ general; declarándome tan socialista como el que se presenta monopolizando injustamente y de manera harto absurda el izquierdismo dentro del PSOE, aspirando a estereotiparse como el único rojo en el seno de este partido; y después de haber leído con interés sus programas y escuchar sus intervenciones, puedo decir que si  hace días no tenía claro a quién votaría, tuve claro después a quien no votaría, pero hoy lo que tengo claro es a quien se debería votar.


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