dilluns, 19 de desembre de 2016

La rebeldía social debe ser canalizada

¡Lo han conseguido!, y aquello que se podía considerar como una anomalía ahora está dentro de la normalidad, y ya no provoca aquella respuesta contundente que a modo de protesta, hacía que los trabajadores saliéramos a la calle a decir ¡basta!

A nadie se le escapa que lo digo por la movilización que ayer convocaron los sindicatos para defender y recuperar los derechos de pensionistas y trabajadores que, de manera injusta,  hemos visto cómo se nos recortaban nuestras conquistas sociales durante los últimos años.

Es cierto que 30000 son muy pocas personas para dar soporte a una protesta que debería ser contundente y un verdadero clamor popular; como también es cierto que esta baja asistencia será utilizada por la fuerzas antisindicales más reaccionarias para tomar aire y menospreciar la fuerza sindical, sobre la que ya hoy un locutor de radio, ironizaba sobre los sindicatos y sus “privilegios”.

Pero que nadie se confunda y haga una lectura errónea de la situación, pues ese aparente conformismo no es síntoma de resignación social, y a pesar de que una y otra vez intenten coartar reacciones afirmando que todo va bien, utilizando las técnicas de manipulación del nazi Goebbels creyendo que “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”, la realidad es que el descontento es quien que se esconde tras el desconcierto, y es peligroso.

Los actores políticos y sociales deberían reflexionar sobre si es normal que los índices de precariedad en los que la sociedad está sumida, no provoquen una mínima rebeldía social.

Porque el descontento es un hecho generalizado, a pesar de que solo asistiesen ayer 30000 personas a la movilización sindical; y que para la sociedad, culpables son todos aquellos que tienen alguna voz, empezando por los políticos y pasando por los sindicatos, sin olvidarse tampoco de la incidencia negativa que se entienda puedan tener ciertos fenómenos sociales como puede ser, por ejemplo la inmigración.

Me da miedo pensar lo que puede ocurrir si ese descontento social se generaliza contra todo y no se canaliza convenientemente.
 
 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada