dijous, 3 de novembre de 2016

Los “ciudadanos del PSC” ante su Congreso

Ahora soy un simple votante socialista, un “ciudadano del PSC” como yo me autodenomino, y mi referente orgánico y electoral ha sido siempre el partido socialista, tanto PSC como PSOE. Por ello cuando hablo del PSOE  o del PSC hablo de mi partido, y a veces olvido que, por respeto a mi propia dignidad, decidí renunciar a la militancia después de 30 años.
 
Pero sigue siendo mi partido y me duele lo que entre unos y otros están provocando de manera inconscientemente consciente y que, aparentemente, responde únicamente a alimentar egos y mantener estatus alcanzados.
 
Eso sí, no me sorprende nada, pues cada vez que se ha generado una crisis interna en cualquiera de los dos partidos -que ya han sido muchas aunque ésta ha tenido mayor repercusión mediática-, se ha entrado irremediablemente en la guerra de los “…istas, y en la aparición de corrientes de opinión que no dejan de ser más que contrapoderes, aunque no niego que en algunos casos puedan ser positivas.
 
En el PSC, previo a su Congreso, ya están surgiendo plataformas reivindicando posicionamientos políticos que, en algunos casos entrarán en contradicción con las resoluciones de las propias resoluciones congresuales, y que servirán para poner de manifiesto diferencias y para que quien las “capitanea” no pierda el protagonismo que tenía, o pueda alcanzar el que querría tener.
 
Pero ello no quita que en el PSC no exista la guerra de los “…istas”, aunque eso sí, se centra y ubica en los órganos de dirección, lo que dificulta alcanzar decisiones sin ambigüedades aunque, por otro lado, no provoque grandes enfrentamientos entre el grueso de la militancia, al contrario que en el PSOE, donde cada uno de los “capitanes” en liza ha lanzado a sus huestes a campo abierto, unos contra otros.
 
No sé si el PSC saldrá de su Congreso reforzado y con una dirección unida capaz de trabajar y tomar decisiones unitarias, aunque quiero seguir pensando que quienes se han enfrentado en las primarias tienen capacidad para aparcar sus diferencias y, sobre todo, de olvidar que uno ha sido vencedor y otra perdedora.
 
Aunque no podemos engañarnos, y debemos decir que será difícil, pues siempre que se han elegido ejecutivas de consenso donde se incorpore el perdedor y algunos de su equipo, ha acabado en tararí, pues el que pierde “debe hacer renuncias” y el que gana “debe ser generoso”, y eso es muy complicado.
 
Son muchos años de experiencia los que tiene el PSC para volver a caer en los mismos errores de manera reiterada, por ello no puede cerrar los ojos ante la realidad: cuando el PSC ha sido capaz de trasladar unidad, ha subido el apoyo que ha recibido de la ciudadanía. Cuando el PSC ha mostrado debilidad y miedo en sus planteamientos, los ciudadanos le han retirado su confianza.
 
Creo que los “ciudadanos del PSC”, para seguir siendo del PSC, necesitamos un discurso claro y sin ambigüedades, casi monolítico, que dé respuesta inmediata a todos los temas que inquietan a la ciudadanía, atendiendo a la base ideológica y los principios del PSC, pero con la flexibilidad y permeabilidad que demanda la sociedad.
 

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