dimarts, 25 d’octubre de 2016

PSOE. Avanzando hacia la ruptura

Si el Comité Federal del PSOE, a través de su máximo órgano de representación, ha decidido avalar la investidura de Mariano Rajoy, creo que debe hacerlo con todas sus consecuencias, dando la cara y no utilizando subterfugios de cara a la galería, con el único objetivo de que los promotores de esa llamada “abstención técnica” puedan exculparse ante lo que ellos entienden como un engaño hacia los votantes.
 
Pero Rajoy será Presidente gracias a la abstención del PSOE, y a los ciudadanos no les importará si ha sido con 11, con 24 o con 82 abstenciones socialistas cuando, para más inri, la mencionada estrategia de maquillaje mediático se anuncia a bombo y platillo, por lo que el votante que se considere engañado aún tendrá la certeza de que se le está tomando el pelo conscientemente.
 
Nunca mejor dicho, “cornudo/a, apaleado/a y pagando cama y bebida
 
El PSOE ha de ser consecuente, asumiendo aciertos y errores, pues todas sus actuaciones siempre se llevan a cabo en beneficio de la ciudadanía, o como mínimo es lo que la ciudadanía debe percibir, pues trasladar que se está ante una guerra interna por intereses personales lleva al PSOE a dejar de ser el referente del socialismo español, pues impedirá recomponer la cohabitación entre todas las opiniones y posicionamientos, pues cada una de esas opciones políticas tiene argumentos para contrarrestar la otra.
 
Reconozco que yo hubiese votado no, convencido de que una cada vez más necesaria catarsis del PSOE pasa “colocarse” a liderar la oposición, más aún, por gobernar desde la oposición tal y como permite la actual aritmética parlamentaria; y siendo cierto que eso se traduciría un escenario de terceras elecciones, que posiblemente daría más números al PP y menos al PSOE, hubiera eliminado del horizonte la acusación de connivencia con el PP que a partir de ahora oiremos día sí y día también, para jolgorio y gozo de terceros.
 
Hemos de ser conscientes de que el PSOE está dividido, yo diría casi en proceso de ruptura, lo que implica seguir avanzando en la pérdida de la ya poca empatía que tiene con la ciudadanía, alejándose de que se le vuelva a percibir como alternativa real de Gobierno.
 
Y eso lo estamos viviendo en Catalunya con el PSC, donde las escaramuzas internas a lo largo del tiempo, y una política de ambigüedad amparada por una mal entendida pluralidad, ha hecho que se hunda en un “bajo mínimos” a pesar de ser la mejor opción política y de ofrecer las mejores garantías para los ciudadanos de Catalunya.
 
Sigo pensando que lo más coherente hubiese sido exigir al Comité Federal que respetase su propia resolución del mes de julio, pero ya que una mala estrategia de organización y peor acción ha propiciado este lamentable espectáculo, y que sí o sí, con el aval del PSOE, Rajoy será Presidente, ¿no es mejor asumir con estoicismo democrático, que seguir forzando alegremente la fractura interna hasta que no haya ninguna posibilidad de reconciliación?

 

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