dilluns, 22 d’agost de 2016

China adquiere partes de Europa

A nivel empresarial, cuando la perentoriedad acucia y pone en riesgo la supervivencia, aparecen aquellos que renunciando a cualquier planeamiento de ingeniería económica, lo que podría representar el saneamiento mediante una inyección de capital, convierten lo que podría ser inversión en una simple adquisición de activos.
En el ámbito particular, podríamos hacer un paralelismo con el comprador de inmuebles que, aprovechándose de la necesidad, adquiere como ganga y a un irrisorio precio la vivienda de aquel que precisa dinero de manera urgente para, normalmente, sufragar deudas que le genera el mantenimiento del propio inmueble a la venta, convirtiendo una acción que estaría dentro de la normalidad, en un pelotazo legalmente inmoral.
Lo preocupante, es cuando estas operaciones sobrepasan el ámbito privado situándose en el público, y un Gobierno se ve en la necesidad de vender al mejor postor parte de su patrimonio empresarial, que normalmente cae en manos entes privados participados casi en su totalidad por un tercer estado.
Esto está ocurriendocon la expansión china en el mundo, adquiriendo que no invirtiendo en cualquier empresa o infraestructura pública o privada susceptible de comprar, lo que permite al gigante asiático incidir directamente en la economía de cualquier país, sobre todo si éste pertenece a la Unión Europea.
Porque claro, teniendo en sus manos empresas y infraestructuras de países comunitarios es claro que el capital chino es propietario de parte de Europa, un capital que a corto plazo marcará, y no solo insinuará, directrices que colmen la expansión económica de ese país mediatizando y, ¿por qué no? distorsionando la recuperación europea.
Y como prueba del nueve lo acaecido en Grecia donde, de manera harto significativa, los déficits económicos de ese país y la obligatoriedad de cumplir con los objetivos marcados por la UE les obliga a alcanzar liquidez para conseguir crédito, lo que no lleva más que a la venta de patrimonio a precio de liquidación, en un ejercicio de descapitalización que no permitirá alcanzar el futuro con una  base económica sólida.
Vendieron el Pireo a precio de saldo y ahora, lógicamente, China adquirirá las infraestructuras que permitan que ese puerto de la rentabilidad económica que justifique la adquisición, es decir, las ferroviarias.
Sin entrar en elucubraciones innecesarias, cabe pensar que es una situación que puede darse en cualquier país europeo sometido a las exigencias económicas que impone la UE, y que España no está libre del riesgo que supone responder a la corrección de déficits mediante venta patrimonial de joyas de la corona a la que, por otro lado, no hemos sido ajenos.

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