dimecres, 27 de juliol de 2016

Un acuerdo de investidura o uno de gobernabilidad

Todas las comparaciones son odiosas, pero aún conscientes de ello no nos podemos desembarazar del vicio de utilizar fieles de balanza virtuales para, cuando no estamos de acuerdo con alguien, utilizar un “y tú más” o un “y tu menos” como arma arrojadiza para razonar nuestros argumentos.
 
El caso es comparar, y con una unidad métrica ficticia y arbitraria que solo nosotros entendemos, lanzar descalificaciones que a la postre no aportan nada positivo, sino todo lo contrario, pues normalmente hacen aumentar las discrepancias.
 
Debemos reconocer que la gente de izquierdas en eso somos especialistas, y sabemos que nuestros debates internos se finiquitarán con ese tú más o tú menos, teniendo además la osadía de elevarlos a la categoría de diferencia ideológica, lo que ineludiblemente nos aboca a la fractura basada en principios, que por ello es mucho difícil de recomponer.
 
Esta situación la vivimos en el seno del PSC en su momento, donde la ambigüedad de aquellos dirigentes que se dedicaron a nadar y guardar la ropa, y que todavía hoy navegan, provocó que en el seno del partido se colase aquel “tú eres más catalán o menos que yo” como si el grado de catalanidad fuese posible de medir.
 
Y ahora se vuelve a las andadas, calibrando el socialismo para poder rechazar y menospreciar las opiniones de aquellos que antes eran referente y que ahora, por no tener plenas coincidencias, se han convertido en enemigos a vilipendiar, midiendo al grado de socialismo para poder decir que son más o menos socialistas, que tú o que yo.
 
Si uno de los valores socialistas es la libertad de expresión, me pregunto por qué se condena  públicamente a los que opinan que la formación de un Gobierno en España debe hacerse desde una visión de estado más que partidista, y que el objetivo es conformar un Gobierno para no ir a unas terceras elecciones.
 
A partir de aquí, a esos reputados miembros del PSOE se les repudia vehementemente porque, teniendo dinero y viviendo bien no se puede ser socialista ni honrado, por lo que merecen todas las descalificaciones posibles, y hasta han perdido el derecho a opinar. Y eso es claramente injusto y de nula legitimidad, y pone en peligro esa cohesión de la izquierda que debería liderar la socialdemocracia que defiende el PSOE.
 
Aclaro, como he repetido hasta la saciedad, que yo no quiero un Gobierno del PP, pero sobre todo lo que no quiero son las políticas de un Gobierno del PP, que es diferente. Y ahora se está hablando de investidura, que a mi me preocupa relativamente, porque realmente lo importante es la estabilidad en las políticas que se vea obligado a aplicar el Gobierno, y ahí sí debería tener protagonismo el PSOE.
 
 

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