divendres, 8 d’abril de 2016

Insumisión fiscal

La verdad es que me estoy planteando la desobediencia fiscal e “insolidarizarme” con el Estado, pues viendo “cómo está el patio!”, resulta que actuar bajo aquel principio de que “Hacienda somos todos” (que una Abogada del Estado calificó como de simplemente eslogan publicitario) es, como mínimo, un ejercicio de candidez social rayano al masoquismo.
 
Hace unas horas comenzaba el plazo para que los ciudadanos pasemos cuentas con Hacienda a través de la declaración del IRPF quedando claro, a partir de ese momento, con qué cantidad hemos contribuido al Erario Público durante 2015 porque nadie debe olvidar que un resultado negativo en nuestra declaración implica, simplemente, que hemos avanzado más dinero del que tocaba durante el ejercicio anterior.
 
Y paralelamente aparecen las informaciones de los llamados “papeles de Panamá”, donde “honrados conciudadanos” han creado sociedades para justificar un “olvido contributivo” que les permitía no declarar por miles y millones de euros.
 
O sea, a la lacra de la corrupción que llevamos sufriendo hace mucho tiempo, donde nombres como Millet, Bárcenas, Pujol, Bigotes, entre decenas de otros personajes, han metamorfoseado su nombre propio en adjetivo para calificar una especie de delincuencia, ahora debemos sumar la de estos otros que también, durante años y años, ha incrementado su patrimonio personal con dinero que, directa e indirectamente, han substraído a aquellos que debemos administrar honradamente nuestros números rojos.
 
Pero lo que más indigna es la tomadura de pelo o que jueguen con nuestra inteligencia, pues de eso se trata cuando hasta el propio Ministro permite que se utilicen argumentos para justificar la acción, basándose en afirmaciones tan vacías como la prescripción del delito, la puesta al día de sus obligaciones o que la acción nos es ilegal, aunque pueda ser éticamente cuestionable.
 
Claro, pero durante todo el tiempo que estos “señores” han disfrutado de su delictivo acto  yo, como la gran mayoría de ciudadanos de a pie, hemos seguido cumpliendo religiosamente con nuestras obligaciones como contribuyentes, incrementando nuestra aportación para conseguir que no se desmantelase totalmente el Estado del Bienestar del que estos “malandrines”, curiosamente, también son beneficiarios.
 
Según cantan las cifras, si estos corruptos y defraudadores hubiesen actuado con honradez,  no se hubiesen aplicado recortes a educación, servicios sociales o sanidad, por ejemplo.
 
Porque seguro que su expolio sistemático ha incidido en que muchos ciudadanos estén sufriendo la falta de trabajo o han servido para justificar una pérdida de derechos laborales con el consiguiente aumento de precariedad; o sus delitos han impedido que muchos ciudadanos hayan visto desatendidas sus necesidades sanitarias o sociales, provocando situaciones graves e irreparables.
 
Ya está bien de manipulación y de condescendencia!. Si han robado que devuelvan lo robado a quienes han robado, o sea, al conjunto de la ciudadanía, y que nos resarzan y compensen por todo aquello que nos han hecho perder durante todo este tiempo.
 
Quizás los ciudadanos y ciudadanas, si las cifras responden, deberíamos plantar cara y declarar una insumisión fiscal en toda regla, exigiendo que paguen ellos lo que deberíamos contribuir nosotros por el IRPF del 2015; no en vano lo estarían haciendo con dinero nuestro.

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