dimarts, 2 de febrer de 2016

PSOE con Podemos, C’s o PP, NO. Permeabilidad programática, SÍ

Quiero un país en el que se apliquen políticas progresistas, y exijo que den respuesta a las necesidades reales de la ciudadanía.
 
No quiero que los gobernantes se pierdan hablando de macroeconomía´; exijo que hablen de economía doméstica.
 
No quiero que los gobernantes se pierdan en analizar datos de paro y ocupación; exijo que digan cómo van a crear puestos de trabajo estables y libres de precariedad.
 
No quiero que los gobernantes pierdan el tiempo debatiendo sobre el coste de la sanidad; únicamente exijo una sanidad de calidad, universal y sin listas de espera.
 
No quiero unos gobernantes que utilicen la educación como arma política. Exijo que doten de todos los medios necesarios para disfrutar de una educación no sectaria.
 
Exijo igualdad de oportunidades y justicia social y, por ello, no quiero que gobierne el PP, sino que lo haga el PSOE por, y como siempre he dicho, posee el programa que mayores coincidencias tiene con mis exigencias.
 
¿Pero quiero que gobierne Podemos? Tengo que decir que las actitudes con la que se ofrecen sus dirigentes para valorar su aportación a un posible gobierno, me generan casi tanta desconfianza como la que me puede ofrecer el PP, a pesar del grado de coincidencias de titular que, sin duda, tengo con esa formación de izquierdas; y eso, lógicamente, me obliga a decir que no.
 
Y después de dar mi opinión “a calzón quitado”, sin tapujos ni tacticismos postelectorales para conformar un Gobierno, ¿qué toca?.
 
Supongo que recibir insultos como todos aquellos que también los reciben por estar en la creencia, y así manifestarlo, de que un gobierno con Podemos no es sinónimo de estabilidad, al igual que tampoco lo sería con el PP o con C’s, y que un pacto con esta formación no sería positivo para el PSOE, como tampoco lo sería con PP o C’s.
 
Complicado desaguisado pues la aritmética parlamentaria solo responde a soluciones que alimenten los diferentes intereses que se pueden dar cita, y no se puede obviar que cada partido tiene los suyos, por no decir que cada persona con cierta relevancia en un partido o territorio también los tiene diferentes al resto. Aquello que dicen en catalán, “tants caps tants barrets” (tantas cabezas, tantos sombreros).
 
Estoy convencido que únicamente apelando a la responsabilidad de los partidos de izquierdas y a la generosidad del PSOE (porque sólo el que tiene más es el único que puede dar muestras de generosidad en un hipotético Gobierno de Pedro Sánchez, aunque le pese a Pablo Iglesias), y siempre bajo el principio del compromiso basado en la permeabilidad programática, puede cerrarse una etapa que, debiendo discurrir por el cauce de la normalidad del sistema democrático algunos están llevando a lo esperpéntico.

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