dimecres, 3 de febrer de 2016

Gobierno de Pedro Sánchez. Más vale solo que mal acompañado

Ayer Pedro Sánchez, después de recibir el encargo de intentar formar Gobierno, compareció ante la ciudadanía, y desgranó cuales iban a ser sus prioridades, si lo lograba.
 
Y dijo que lo iba a hacer hablando con todos los partidos políticos, tanto los situados a la derecha como a la izquierda, interpretando que los españoles quieren un proyecto de cambio de políticas y no un simple cambio de personas.
 
Programa, programa i programa”, es lo que Pedro Sánchez presentó a manera de líneas maestras de lo que su Gobierno debe llevar a cabo; y, sin ninguna duda, presentó un “programa, programa, programa” que todo partido, situado en cualquier lugar del arco parlamentario de la cámara, debería asumir como suyo, porque la coincidencia en el “qué se debe hacer” seguro que es prácticamente plena.
 
Harina de otro costal será el “cómo hacerlo” y las prioridades, que es ahí donde pueden radicar las diferencias entre partidos, y donde Pedro Sánchez y el equipo que el PSOE nombre para debatir con el resto de fuerzas políticas, deberán desplegar todas sus habilidades de negociación, para convencer de que las bondades de sus propuestas son las que más responden a los intereses de los ciudadanos y ciudadanas.
 
Poco importarán así los nombres que conformen el Gobierno pues, si el resto de partidos son responsables y fieles a sus compromisos electorales, cualquier pacto de gobierno se basará en el qué, en el cómo y en el cuándo, y jamás en el quién.
 
Pero viendo las actitudes arrogantes de algunos partidos políticos, que afrontan este proceso bajo el principio de creerse imprescindibles, utilizando la acritud, la amenaza, el insulto y la prepotencia como valor de absurda generosidad, Pedro Sánchez no lo va a tener fácil para confeccionar un Gobierno y desde luego, aunque lo logre que así lo deseo, lo va a tener complicado para desarrollar un programa, si se ve obligado a aceptar según qué compañeros de viaje.
 
Sigo pensando que Pedro Sánchez debe apelar a esa responsabilidad del resto de partidos políticos, basado la lealtad programática con la que se comprometieron con las urnas, para que faciliten un Gobierno que pueda desarrollar las políticas progresistas en las que, según manifiestan, coinciden todos en líneas generales.
 
Y si la imposibilidad radica en la cohabitación física de políticos de diferentes partidos (y lógicamente me refiero a Podemos y C’s), que esa cohabitación sea virtualmente real, basada en el “qué, cómo y cuándo” que representaría una acuerdo de gobernabilidad, que no de Gobierno, permitiendo que Pedro Sánchez gobierne con quien el crea que debe gobernar.
 
Y si debe hacerlo sólo, pues que así sea, porque en muchos casos, y creo que este es uno de ellos, “más vale solo que mal acompañado

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