dilluns, 21 de desembre de 2015

Gobierno estable, horizonte inalcanzable

O sea, los ciudadanos que han entendido que la mejor opción para defender los intereses de los españoles no está ni en Podemos ni en Ciudadanos, sino en el PSOE o en el PP, son los garantes de ese bipartidismo que, según Rivera o Iglesias, es el culpable de todos los males.
 
Según los líderes de esos dos nuevos partidos que se han erigido como paradigma de la nueva España,  los españoles que desde 1982 (que es cuando  los politólogos explican el inicio del bipartidismo), han votado al PSOE o al PP lo han hecho obligados a desechar otras opciones, que también se presentaban a cada uno de los comicios.
 
Pero ayer eran 11 formaciones a las que tuve oportunidad de otorgar mi confianza, y puedo asegurar que nadie me obligó a coger una papeleta u otra. Lo hice en libertad, porque pude hacerlo desde esa libertad que era incipiente en 1977 y que hoy, casi 40 años después, confío está completamente consolidada.
 
Y estoy seguro que ese poco más del 50% de los votos que apoyaron a PSOE o PP lo hicieran pensando en tesis bipartidistas, de la misma manera que estoy seguro que eliminar el bipartidismo, tal y como promulgan Podemos o Ciudadanos, sea realmente una de las razones para presentarse en esos comicios.
 
Entendiendo como bipartidismo la alternancia para gobernar entre dos grandes partidos, impidiendo que otras formaciones minoritarias puedan tener incidencia o peso en las decisiones, y después de las declaraciones de campaña de estos dos líderes manifestando su negativa a pactos si ellos no fuesen los ganadores  (como no lo han sido), ¿alguien me puede decir qué sistema  de participación defienden y qué respeto les merece la capacidad y la voluntad democrática de los ciudadanos para elegir en libertad?
 
Claro que ahora es el momento de la verdad y demostrar que aquello que prometieron en campaña realmente lo creían, porque ahora, de acuerdo con los resultados electorales, si quieren gobernar  o incidir en un gobierno más allá de la permeabilidad, no les queda más remedio que hacerlo con PSOE O PP, o sea con los “bipartidistas” que, según han manifestado, son sus “enemigos”.
 
La lógica sería que se quedasen al margen, pero mucho me temo que entrarán en el juego y utilizando el poder del chantaje que da la aritmética parlamentaria, impondrán su presencia basándose en justificaciones ideológicas que, desde el pragmatismo, tienen más en común los partidos de derechas que los de izquierdas.
 
Porque nos guste o no nos guste, la izquierdas tienen reales diferencias, pues las políticas de izquierdas del PSOE no están en la misma línea que las de Podemos o las de ERC, ni las de estos últimos con Podemos o PSOE o, BILDU.
 
Casi me atrevería a afirmar que podríamos encontrar un mayor denominador común entre DiL i el PP i Ciudadanos (salvando el independentismo), que entre Podemos y el PSOE o UP.
 
Sigo pensando que únicamente la permeabilidad puede facilitar un gobierno medianamente estable, pero creo que eso está simplemente en el horizonte. Está allí, pero no se alcanza nunca.

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