dimarts, 1 de desembre de 2015

Desde el Ponte a Prueba al Oracle

Es la rutina diaria, y en este sentido a las 5 de madrugada, en mi periplo diario hacia Barcelona, comienzo con la compañía del “Ponte a Prueba” de EuropaFM, para a renglón seguido dejar que tome el relevo la COPE, que con la típica subjetividad de análisis de noticias también, sobre todo en lo que hace a ese monotema que el locutor califica como “pasión de catalanes” y que pone a prueba mi tolerancia, a la vez que inyecta dosis de adrenalina que me permiten afrontar, con más fuerza si cabe, una nueva jornada laboral. Claro contraste entre uno y otro programa, pues el primero analiza aspectos de relación sexual, de manera cochinamente simpática, i el segundo se santigua haciendo apología de sumisión eclesiástica.

Pero ahí no acaba mi coqueteo con las ondas, porque a las tres de la tarde y casi con avidez, paso a vivir las vicisitudes del Oracle de Catalunya Radio donde, con un catalanismo casi sectario de otra “passió de catalans”, los tertulianos intentan justificar y argumentar todo aquello que pueda apoyar la independencia de Catalunya en detrimento y menosprecio de aquellos que, de manera harto insultante, el locutor y sus invitados califican de unionismo.

Ayer, en un momento determinado opté por apagar la radio, eso sí, sólo durante dos minutos escasos pues, reconociendo cierta dosis de masoquismo, cedí a la tentación curiosa de saber cuántas más tonterías se podían decir por segundo.

Porque ayer, en este Oracle, tres de los tertulianos alienados con el radicalismo independentista tenían como objetivo, únicamente, poner entre las cuerdas a otro invitado no partidario de la independencia para justificar sus tesis.

Desde mi respetuoso punto de vista, deplorable actitud e inconsistentes argumentos, de los que me gustaría destacar alguno de ellos:

·       No tenemos democracia, y estamos igual que en la época franquista. Hombre, fuimos muchos los que luchamos contra la dictadura y a favor de la libertad, como para que ahora venga alguien a insultarnos, diciendo que estamos igual que hace 50 años.
·       España no quiere negociar ni hablar. No es cierto, pues lo que la soberanía española, a la que también está supeditada Catalunya, es que Catalunya deje de ser parte de España y, lógicamente, desde esa premisa, entiende que no tiene por qué negociar sobre procesos independentistas.
·       La mayoría de catalanes quieren ser independientes. Taxativamente falso, de la misma manera que también sería falso afirmar lo contrario. Lo que sí es cierto que la mayoría de catalanes no votaron sí a la independencia, y sin una base social mayoritaria es inviable cualquier movimiento en ese sentido.
·       No me dejan hablar en catalán. Meridianamente falso. Claro, si lo que se intenta es ir a Castilla y que se nos entienda en catalán, estamos haciendo una ridícula reivindicación, y utilizando el idioma como arma disuasoria, y no como el mejor elemento para entendernos unos con otros.
Cuando llegué a casa estuve tentado de poner el Sálvame para ver si me desintoxicaba.
 
 

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