dimecres, 25 de novembre de 2015

El espigueo del destructor

Así como la técnica del espigueo es de uso común, práctica y universalmente aceptada en derecho laboral - no en vano al trabajador se le aplica la normativa más beneficiosa -, es una de las técnicas más perversas que pueden darse en un litigio, pues el principio de “más beneficioso” responderá atendiendo a quien hace la interpretación.
 
Pero una de las situaciones en las que puede desembocar el abuso del espigueo es la del absurdo, pues el mismo concepto como tal, al basarse en las diferentes interpretaciones que se dan cita en un caso específico, puede llevar a la propia contradicción.
 
Esto es lo que le está sucediendo al Sr. Mas, eligiendo la senda de la sobreactuación con el único objetivo de profundizar, demostrar y esconder todo aquello que ha ido “elevando” a la categoría de miseria.
 
Sí, es cierto que también “los otros” sobreactúan, pero de momento no están rayando la ridiculez del absurdo como en la que se ha sumido Artur Mas, queriendo usar ese espigueo en beneficio propio acudiendo a quien menosprecia, amenaza y insulta para que dirima, es de esperar que a su favor, sus propias contradicciones.
 
Porque es absurdo que “lidere” un movimiento independentista contra el Estado español, y que al mismo tiempo le pida al Gobierno central un inyección económica suplementaria a través del FLA, para que el Govern en funciones que él encabeza haga uso de ella en aquello que el considere oportuno, cuando él mismo sabe que ese dinero es de carácter finalista.
 
Porque es absurdo que manifieste el rechazo y el no reconocimiento de la autoridad del Gobierno central, y que al mismo tiempo recrimine a ese mismo Gobierno por no haberle consultado y convocado a una reunión para hablar sobre terrorismo.
 
Porque es absurdo que afirme el no acatamiento a la Constitución Española, lo que implica un tácito rechazo de l’Estatuto d’Autonomia de Catalunya, y que al mismo tiempo acuda al Tribunal Constitucional para que interprete a su favor.
 
Pero lo más absurdo es que acuda a ese Tribunal Constitucional para que dictamine en contra del propio Tribunal y a favor de sus tesis independentistas.
 
Absurdo o utilización torticeramente calculada del Sr. Mas para seguir manipulando en interés propio, y seguir haciendo honor al nombre por el que lamentablemente, y si no se remedia, quiere pasar a la historia, por ese ya afán de protagonismo desmesurado del que hace gala: el destructor.
 

 

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