dimarts, 8 de setembre de 2015

Refugiados: Es necesario controlar, que no coartar, la solidaridad activa

Resulta que la solución de España para la llamada crisis de los refugiados está en entablar negociaciones con Bashar al Asad, Presidente de Siria, y poniendo en duda que eso sea factible, lo único que se me ocurre es decirle al Ministro Margallo: ¡A buena hora mangas verdes!
 
Después de que la comunidad internacional ha cerrado los ojos a las decenas de miles de fallecidos a causa de una guerra fratricida en Siria; después de dar la callada a los ataques de las fuerzas oficiales de Siria contra civiles; después de tolerar que yihadismo entre en “juego”, provocando muertes a diestro y siniestro; alguien cree que Al Asad se va a poner a disposición de acordar un armisticio fácilmente, si el conflicto armado y la intervención solidaria está justificando su gobierno dictatorial?.
 
Porque Al Asad ha conseguido, por empatía solidaria con los que huyen de Siria, que un conflicto armado en su país traspase fronteras y que se ubique en Europa, lo que demuestra una estrategia sibilina, pues la intervención europea le está facilitando, además, la eliminación de sus detractores convirtiéndolos en mártires y refugiados, pero fuera de su territorio.
 
Ahora ya no son los gobiernos europeos los que abogan por soluciones de obligatoriedad solidaria, sino que son los ciudadanos los que están empujando a sus gobiernos a adoptar y a aplicar medidas, que no por solidarias dejan de generar discrepancias coyunturales por provocar aquello que algunos pueden considerar agravios comparativos.
 
Y por eso los responsables políticos, desbordados por la situación y empujados por la presión ciudadana ahora actúan, cayendo en la cuenta de que la dejadez arbitraria por percibir erróneamente que el problema como ajeno lo ha convertido en uno de propio, lo que les está obligando a plantearse como solución la intervención en el origen, que algunos ya opinábamos que era la única salida.
 
Además, no puede obviarse que paralelamente a la globalización del conflicto se está globalizando también la respuesta solidaria, y no tan solo la colectiva de cada país sino la personal, lo que agudiza el problema y lo va haciendo cada vez mayor, dificultando encontrar soluciones que, además, precisarán cada vez de más urgencia y que de no ser eficaces y rápidas, harán fluir sentimientos contrarios a los que ahora tiene la población, primero de manera particular y después colectiva.
 
A los refugiados, por ser considerados asilados políticos, se les debe facilitar subsistencia y después también posibilidad de conseguirla pero, pensando en un país donde se percibe que los recortes sociales han perjudicado a la población en general y donde muchos ciudadanos deben sobrevivir gracias a la solidaridad de sus vecinos, familiares y amigos; no es previsible que surjan movimientos en contra que cuestionen el acogimiento, como ya está sucediendo?
 
No se trata de disuadir a nadie a colaborar y a prestar ayuda solidaria a estas personas que, lamentablemente, se están viendo obligadas a dejar su vida huyendo de la guerra, pero como oí ayer manifestar, esto no es tan sencillo y bucólico como acoger en casa a un niño de un país en conflicto o necesidad durante tres meses de verano.
 
Estamos hablando de un conflicto actual, y de dimensiones a  medio o largo plazo, y no es lo mismo ofrecer techo y manutención durante unos pocos días a hacerlo durante dos, tres o cuatro años, como puede suceder en este tema, lo que puede desembocar en verdaderos problemas de convivencia que los gobiernos están obligados a prever, y no actuar a salto de mata por la necesidad de encontrar  soluciones por la vía de urgencia, como está sucediendo en este momento.
 

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