dimecres, 26 d’agost de 2015

Salud, dinero y amor

Como dice la canción, “Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor, y el que tenga esas tres cosas, que le de gracias a Dios”.
 
Por ello, quizás estos sean los tres conceptos que, por encarnar los máximos deseos del ser humano i, por ende, ser también la única reivindicación plausible a la vez que alcanzable que colmaría las aspiraciones de cualquier persona, deberían merecer la atención política y convertirse en esa utopía electoral a la que nos tienen acostumbrados, y que en la coyuntura actual, no por simple sería altamente efectiva.
 
Porque, ¿qué más puede pedir el hombre/mujer que una salud que permita disfrutar de todo aquello que el dinero permita poner a nuestro alcance y poder compartirlo con las personas que deseemos?
 
Y no hablo solo a nivel personal, sino también colectivo, no en vano estos son conceptos plenamente sociales:
 
Una atención sanitaria que, de manera universal, permita llevar una vida en plenitud; suficientes recursos que posibiliten mantener el estado del bienestar a todos los niveles, respondiendo a las necesidades y anhelos de los ciudadanos; y una sociedad que, por tener la garantía de poder alcanzar esos objetivos colectivos, podrá dejar aparcados conflictos de los que se hacen eco aquellos que se aprovechan de la necesidad.
 
Ni grandes proyectos ni grandes obras, que sabemos se convierten en flor de un día (de una campaña electoral) y después pasan a clasificarse como inacabados y, lo que es peor, como inacabables.
 
Ni grandes avances basados en argumentaciones macroeconómicas que, conscientemente traducidas a un idioma incomprensible, no dejan de traducirse en un empeoramiento de nuestra capacidad para alcanzar particularl y colectivamente, mediante el trabajo, nuestras aspiraciones básicas.
 
Y ni grandes estudios, ni promesas ni compromisos con el conjunto de la sociedad, cuando cada día el sufrimiento de millones de personas eleva al grado más alto de la utopía alcanzar la justicia social y la igualdad generalizada que reivindicamos.
 
Puede parecer una perogrullada, ¡de acuerdo!, pero si algún partido político de los que ahora participarán en los comicios electorales que se avecinan centrase su campaña en estos tres conceptos, simples per a la vez complejos, me plantearía seriamente otorgarles mi confianza.
 
Pero claro, no me imagino a un Rajoy, a un Sánchez o a un Pablo Iglesias, por ejemplo, sin olvidar a un Mas, a un Junqueras o a un Iceta cantando y bailando al ritmo de la canción que popularizaron Cristina y los Stop, a finales de los 60.
 
¡Aunque sería divertido, si además fuesen capaces de compartir escenario!

 
 

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