divendres, 28 d’agost de 2015

Crece la economía pero sigue la precariedad

Crece la economía y el Gobierno, con harta celeridad, se apresura a vanagloriarse mediáticamente para demostrar que tenían razón, y que sus reformas sociales han sido las que han propiciado esta mejora, a pesar de que la herencia política que recibieron dificultaba mucho que se percibiese una tendencia al alza a corto plazo.
 
Pero sin ser economista y solo estando informado de lo que ocurre a nivel mundial, creo hasta yo podría apuntarme este triunfo, pues a la postre las medidas que se han aplicado se basan únicamente en el ahorro y en la contención del gasto, lo que utilizando la aritmética de la suma y resta que se enseña en P-4, sólo puede traducirse en recortes sociales, en recapitalización financiera y en precariedad.
 
Han conseguido un préstamo europeo, avalado por la población, para “sanear” el sistema financiero obligando a los trabajadores y trabajadoras a hacerse cargo de la devolución del mismo, por lo que los bancos, al facilitar el crédito al consumo nos hacen un regalo envenenado con la única finalidad de garantizar que se hagan efectivas las correspondientes cuotas.
 
Han hecho sinónimo el recorte y la austeridad, confundiendo el control y la racionalidad con la dejación y eliminación de avances sociales y colectivos, intentado consolidar un claro retroceso en el estado del bienestar.
 
Y han elevado el empleo estable a la categoría de lujo difícilmente alcanzable lo que implica, al convertir la precariedad en la situación habitual de la clase media, que sea a partir de esa precariedad lo que permita ese cacareado crecimiento, que no debemos olvidar es porcentual, lo que no se traduce en liquidez inmediata.
 
Ello quiere decir que los trabajadores y trabajadoras seguiremos soportando la misma situación precaria, aunque con una particularidad: podremos tener algo más de dinero para consumir, pero solo aquello que quieran que consumamos los que nos dejarán el dinero para hacerlo.


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