diumenge, 22 de març de 2015

Comicios electorales en positivo

Se acerca la fecha clave y el nerviosismo se va adueñando de aquellos que tienen intención de concurrir a las elecciones municipales del próximo 24 de mayo.

El decidir no presentarme me permite ver la situación con cierta perspectiva y distancia, y eso me obliga, desde el temor a haber actuado del mismo modo que algunos lo están haciendo ahora, a pedir disculpas por si en las anteriores precampañas y campañas en las que he participado mi actitud no ha sido la correcta.

Y no hablo únicamente de candidatos y candidatas ya públicamente declarados, sino también de aquellos gregarios que algunos aspirantes auto endiosados lanzan para que les vayan allanando el camino, a cambio de promesas posteriores.

Quiero recordar que jamás, en campaña o pre-campaña, he lanzado un insulto ni una injuria contra un adversario político, del mismo modo que estoy convencido que jamás he traspasado aquella línea roja que representa utilizar el ataque personal, familiar o profesional para dejar en evidencia al contrincante. Creo que ese recurso electoral es menospreciable, y solo lo utiliza habitualmente quien siendo consciente de sus deficiencias y incapacidades, necesita distraer la atención mediante difamaciones y falsas acusaciones y yo, desde la modestia, creo que no he necesitado hacerlo.

Eso sí, no puedo negar que me halaga el hecho de que, a pesar de no formar parte de ninguna candidatura siga siendo objeto de atención y centro de ataques personales, y que se me quiera utilizar para atacar a los que sí optarán a continuar ejerciendo algún tipo de responsabilidad política y con los que ahora todavía comparto, satisfactoriamente, acción de Gobierno.

Por eso animo a aquellos que están lanzando acusaciones contra propios y extraños, denunciando faltas y delitos que lo hagan abiertamente y demostrando sus afirmaciones más allá de cualquier duda razonable, dando la cara y no escudándose en el cobarde anonimato, porque actuando de esa manera lo único que están haciendo es daño al propio sistema democrático, y alimentar la pérdida de confianza hacia los que de manera honrada y con espíritu de servicio a la comunidad concurrirán a los próximos comicios electorales, que a pesar de ellos, también los hay.

Vamos, que más allá de pactos pre o post electorales, los partidos políticos que optan a asumir responsabilidades – no lo que optan simplemente a ostentar poder - , deberían hacerse una llamada para afrontar esos comicios desde las propuestas, y no desde el menosprecio y descrédito al resto de opciones.

O sea, que el aval de la ciudadanía para poder ser una opción el día 24 de mayo, debería estar sustentado en el compromiso real, rebatiendo programas pero a la vez proponiendo alternativas creíbles y factibles, no buscando rédito en la necesidad social y huyendo de la demagogia.

Lo que se denominaría unos comicios electorales en positivo.

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