dijous, 5 de març de 2015

365 ochos de marzo

Hasta aquellos que durante 365 días al año actúan desde la misoginia más recalcitrante, esperan el día 8 de marzo para declararse abiertamente feministas, haciendo demagógicas arengas reivindicativas que contradicen sus propias y habituales actuaciones.

Son esos políticos que cada año estrenan un diccionario donde mantienen, durante unas horas, conceptos tales como igualdad y no discriminación de género, para después olvidarse de ellos como corresponde a esa hipocresía que forma parte de su genética personal.

Conozco a políticos que hoy protestan por la discriminación laboral entre personas de distinto sexo, cuando en su actividad normal, teniendo mujeres bajo sus órdenes, la falta de oportunidades es el rasgo principal de su gestión.

Conozco a políticos que hoy protestan por actitudes hostiles hacia las mujeres, cuando su historial biográfico lo protagonizan episodios recurrentes de menosprecio.

Conozco a políticos que protestan por abusos de fuerza y poder hacia las mujeres o por comentarios de índole machista, cuando su clientelismo “eclipsoide” (de eclipse), está más que constatado.

Son esos políticos que, sin ponerse colorados y sin ningún tipo de rubor, critican acciones presuntamente misógenas, cuando ellos podrían ser el paradigma de la discriminación como lo son de la ruindad basada en el oportunismo, porque no hay actuación más ruin que la del político que intenta sacar rédito de una situación tan seria como la lucha contra la discriminación por razón de género y que el día 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, tiene su máxima proyección reivindicativa.

Son esos políticos, hombres o mujeres, que con actitud deleznable utilizan este grave problema social para colmar sus intereses, obviando desde una inconsciente consciencia que ellos, por acción u omisión en el desarrollo de su actividad política o profesional como ciudadanos, son actores del problema como también deberían serlo de la solución.

En fin, son esos políticos de medio pelo que, con el único objetivo de obtener rentabilidad personal o política no se dan cuenta, o sí?, de que están alimentando el monstruo de la desigualdad entre hombres y mujeres.

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