dijous, 12 de febrer de 2015

Pedro Sánchez ha actuado

No es mi partido, es cierto, aunque durante los años que estuve en Madrid tuve la oportunidad de participar y colaborar en algunos temas de la Federación Socialista Madrileña, y todavía tengo algunos amigos de cierta relevancia con los que he tenido oportunidad de comentar brevemente la situación en torno al cese de Tomás Gómez por parte del Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez.

Justicia, injusticia, formas, imputación, elecciones, dictadura, democracia, interés general, liderazgo, etc, han sido algunos de los términos en torno a las que han girado las valoraciones que me han trasladado estos compañeros, dependiendo del posicionamiento personal de cada uno, pero al final todos hemos coincidido en la percepción de que Pedro Sánchez ha actuado como Secretario General, es decir, lo ha hecho asumiendo la responsabilidad ante la que se comprometió en unas primarias y en el Congreso.

Porque de eso se trata, de asumir la responsabilidad de gobernar un partido que aspira a ser alternativa de Gobierno en todos los ámbitos, local, autonómico o estatal, buscando el equilibrio entre el principio democrático de la participación de los militantes, teniendo en cuenta también la opinión de los simpatizantes, pero sin dejar de valorar, que no por qué contabilizar numéricamente, el sentir de los que después han de depositar su voto, que no son ni militantes ni simpatizantes.

Y a partir de aquí tomar decisiones y avalar a quien debe representar a un partido en cada uno de esos ámbitos, porque sí, se debe actuar bajo el principio de la democracia interna y respetar las mayorías, pero huyendo siempre de la supeditación asamblearia porque los socialistas, si han hecho avanzar a la sociedad cuando han gobernado, ha sido por haber tomado decisiones en beneficio de la mayoría, contemplando la coyuntura y la realidad huyendo, si ha sido necesario, de anclajes y inmovilismos ideológicos.

Creo que Pedro Sánchez ha actuado como cree que ha debido actuar. O como mínimo se puede afirmar que ha actuado y no se ha escondido bajo el resultado frio de una elección posiblemente endogámica, que hubiese sido lo más cómodo, y eso es responder a la confianza que en él depositó el Congreso Federal que lo eligió como Secretario General del PSOE.

Repito, no puedo valorar si los argumentos reales son diferentes a los que alega Pedro Sánchez  para haber destituido a Tomás Gómez, o bien obedecen a intereses inconfesables como algunos afirman, pero ha tomado una decisión que le tocaba tomar por responsabilidad, por muy controvertida o contestada que resulte; y de eso también se debe aprender.

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